martes, 13 de septiembre de 2016

El muro de Trump

¿Trump, Clinton?
Lo primero que me pregunto es: ¿Cómo afecta el triunfo de Trump a la América (ex)española?
CNN, para quien la noticia es abiertamente un negocio, se empeña en darnos un punto de vista “hispanoparlante”, sobre el asunto de cómo nos afectaría la presidencia de este rubio hasta las pestañas; pero cuando no peca al consultar hispanos que viven en los Estados Unidos, peca al consultar gente que vive más abajo del Río Grande, pero visiblemente presionada por quedar bien ante las cámaras (no pensemos mal: son sus cinco minutos de fama.)
Sobre la gran empresa de noticias no caigamos en el error de catalogarles, porque perdemos automáticamente la perspectiva, me explico, cuando catalogas etiquetas, cuando etiquetas echas el asunto a un lado, y eso te hace vulnerable. CNN está tratando de hacer lo mejor que puede, desde la óptica de un universo paralelo al nuestro, un universo odiado y amado a partes iguales, pero como digo, una realidad política y económica “alterna” (creada a raíz de muchos muertos –los de ellos, y los de los demás, no en balde parece que sin una guerra no pueden salir adelante), y lo están tratando de hacer con lo que tienen a la mano, que es bastante poco. Algo así como pedirle a una persona que haya vivido una guerra, que te explique, años después de lo sucedido, lo atrozmente desagradable que fue su experiencia. (La reseña de Band of Brother[1], la serie de Hanks y Spielberg sobre las experiencias de un grupo de veteranos de la II Guerra Mundial, es elocuente: nadie de la familia se imaginó nunca siquiera lo vivido por sus padres y abuelos). Como digo, son cosas que nunca podremos entender, a menos que tengamos la desgracia de vivirlas. Su objetivo, volviendo con el flamante canal de noticias –como ellos mismos lo afirman- es presentarle al televidente hispanoamericano, el mejor planteamiento posible de la realidad que tienen (o creen tener) entre las manos.
Otros tocan el tema desde México, e incluso desde Inglaterra a través del portal de noticias de la BBC en español.
Bien, particularmente me apunto –de hecho le daría mi voto si pudiera- por Trump. Sencillo, el hombre –con la boca tan grande como la del ya fallecido Muhamad Alí, e incluso más que la de nuestro líder (al menos para los pobres y desamparados de esta tierra olvidada por todos) es multimillonario (se espera que sus ambiciones de dinero y poder ya estén cubiertas) y famoso en todo el mundo por sus negocios y por su archiconocido evento de Miss Universo (con lo que la gloria tampoco es su meta) quizás en verdad se dedique en algo a mejorar las cosas para las personas comunes del “imperio” (para quienes les gusta la jerga de los Libertadores, que si tenían –y mucho- por qué pelear; o para quienes son más de nuestra época, y probablemente se criaron con las aventuras del maluco Dark Vader y la revancha de sus hijos). Pero, a ver: ¿por qué me gustaría que ganara la presidencia?
Porque sería el fin (no creo que definitivo, pero se las pondría difícil) de muchos negocios sucios. La frontera sur de los Estados Unidos es permeable por demás y, como la Constitución –como en muchas partes-  es la fémina más violada por Tirios y Troyanos a todo lo largo de la línea que lo separa de México, y une las costas de ambos lados del país; los bachaqueros norteamericanos y latinos, hacen su agosto con armas, drogas y el tristemente célebre tráfico ilegal. Todo tiene una parte buena y una mala, los hindúes le llaman a eso Karma, los asiáticos, el Ying y el Yang.
Primero, el tráfico de armas: según un artículo firmado por José Carreño[2] para el Excelsior de México, el 71.9% de las armas incautadas en la frontera para 2014  (11 mil –aproximadamente- de 15.397) fueron producidas y compradas ilegalmente en los Estados Unidos, y esto sin que el Gobierno norteamericano hiciera algo por detener ni la venta en su territorio –la Constitución avala la compra por parte de sus conciudadanos, y la ley de la oferta y la demanda, respalda el bachaqueo- ni el flujo hacia el sur –tienen demasiados problemas con su propia gente: si no son los gringos como Snowden que abogan por la verdad verdadera, entonces son los terroristas; si no es la agresividad de la gente de finanzas, entonces es el descaro del sistema de salud, etc., etc.- EL imperio gotea por muchas partes.
Según un comunicado del WOLA (el organismo a cargo de monitorear el problema), “al agregar y promediar los datos del Caribe, las armas de fuego de origen estadunidense representan  60% del total regional, entre tanto que el número es de 40% para Centroamérica”.
Juan Paullier[3], levanta su dedo desde la BBC  y apunta al poder de fuego que tienen las organizaciones de narcos en México:
Lanzacohetes, AK-47, ametralladoras Uzi, fusiles Galil, granadas de fragmentación, fusiles Barret, fusiles AR-15: algunas de las armas que se han denunciado están en manos del narco.
De hecho, de acuerdo a datos oficiales, entre 2006 y 2012 fueron decomisados a organizaciones delictivas 81 lanzacohetes de tipo RPG.
El gobierno informó este martes que en el operativo de la semana pasada se incautaron de dos lanzacohetes RPG, dos lanzacohetes LAW, armas largas y cortas, granadas y casi 4.000 cartuchos de diferentes calibres…
El mercado negro tiene su relevancia, y también el gris: donde se compra legalmente en un país determinado, pero se importa ilegalmente a México…
"El 90% de las armas del narco vienen de Estados Unidos. Es una cifra lógica", señala Hope al recordar un estudio sobre la materia publicado en 2010 por el Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, con sede en Estados Unidos.
Otras investigaciones de oficinas públicas del gobierno de EE.UU. han asegurado que el porcentaje es del 70%.
"Hay como 8.000 armerías del lado americano en estados fronterizos, hay gun shows (feria de venta de armas)", añade, "mercados secundarios de armas donde ahí no piden identificación de nada, no te hacen ninguna pregunta, es más difícil comprar un coche que un arma"…
En una investigación de Eugenio Weigend Vargas y Silvia Villareal González publicada el año pasado en la Mexican Law Review, y reproducida por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, se estima que anualmente se trafican a través de la frontera entre ambos países 253.000 armas de fuego…
"En el mejor de los casos",…, "se está incautando el 16% de las armas entrantes"...
Y es esta libertad del pueblo norteamericano, la que permite el comercio hacia nuestros países del Sur, claro, son nuestros compatriotas los que asesinan y los que mueren, y así como el aviador militar nunca ve muestras inmediatas de su labor, quienes se aprovechan de la buena fe de los padres fundadores –la ley viene de la época de la independencia, y pretendía autorizar la defensa ante cualquier agresión de los Ingleses- vuelven a casa con sus seres queridos, y con sus amigos, a disfrutar de un buen fin de semana hablando de lo bien que les fue –supongo- comprando armas en la frontera, y negociándolas en el estacionamiento de las tiendas de ventas de armas. Desde México hasta Colombia, las calles se llenan de muertos, la policía es arrinconada por la capacidad de fuego de muchos en el narco y las pandillas, nacidas porque es lo único que se puede hacer para vivir cuando el país raya la pobreza absoluta; los victimarios sueñan con “Cara Cortada”[4] y las victimas, con sus seres queridos muertos -atrozmente en muchos casos- o desaparecidos.
Segundo: las remesas:
Países enteros sobreviven a costa del tráfico de las remesas, ignorando de plano cualquier plan alterno para sobrellevar las crisis propias: que se vayan los pendejos a pie, pierdan una pierna, un brazo o la vida en el Tren de la Muerte que atraviesa Centro América, cruza México y descarga en territorio norteamericano, su cargamento de pobres y harapientos, que sueñan con el “sueño americano”. Algunos se mueran de sed o de asfixia por culpa de unos Coyotes para quienes solo son ganado. Algunos son  violados o muertos por quienes –sabiendo que la justicia en la zona es un mero argumento, con la que viejos intentan crear poesía y así matar el aburrimiento y la fatiga que el calor les produce- hacen lo que les da la gana (porque eso –síndrome que padecen muchos-  es ser rey).
Pero claro, lo que importa a mucho gobiernos “satélite” del Imperio, son las remesas, los dólares, no las vidas de sus ciudadanos, que se atrevieron a huir de la pobreza absoluta, y arriesgarse –que en mucho, ha hecho de Norteamérica lo que es hoy día- por un sueño.
El peso que tienen es tan grande, que hasta se les estudia como fenómeno económico.[5]
Tercero: la Droga
Consumida por los norteamericanos con tanta avidez[6] que pareciera que no toman cerveza ni comen comida, la pagan con dólares, de los verdecitos, esos con los que el narco tráfico desde la tierra de Pancho Villa hasta los grupos guerrilleros del Perú, compran su equipo militar (a los Estados Unidos: negocio redondo); esos que sostienen campañas políticas y nos mantienen en guerra constante con nosotros mismos; esos con los que el pana de la esquina le compra la comida a sus nenes, porque en la vida hay que hacer algo para vivir, y muy pocos en nuestros países tienen idea de cómo solventar con éxito los problemas de la vida, surgidos en mucho por una política monetaria “ausente”, cuando no, pésima (sin producción propia no tiene mucho sentido) lo que origina una moneda de muy poco valor, y por tanto, no transable internacionalmente. Pero todos, ¡todos¡ soñamos con tener más o menos, las comodidades que les vemos a los ciudadanos del primer mundo.
El otro problema con el consumo, es que la pelea se “pelea” en nuestros países. Es acá –por productores, la Ley de la Oferta y la Demanda es clara- donde la guerra está vigente, con armas, presupuestos millonarios, y muertos. Muertos a diestra y siniestra. En los países consumidores el problema se resuelve con atención especializada, con cárcel y multas.
No hablemos de la “mala educación”, el bastión de nuestros líderes para eternizarse en el poder.
Cuántos otros temas, mi querido lector, mi querida lectora. Cuantos no van a ser  los negocios sucios que el muro de Trump va a poner difícil…
Si mi querido potentado, ponga su pared. Aunque dudo que lo dejen. Recuerde las promesas incumplidas de Obama –porque no pudo o porque no lo dejaron-. Recuerde el asesinato de Kennedy, hundido en el lodo de las teorías conspiratorias y –entre muchas otras cosas extrañas- la bala mágica que salió de su cuerpo varias veces, giró en el aire y entró de nuevo ante el terror de la Primera Dama y el desconcierto del Servicio Secreto.
Hace algunos años, fastidiado por no conseguir trabajo en el reinado de los Países Bajos, vi una comiquita en donde las “chicas superpoderosas” del canal Disney, eran llamadas a acabar con no recuerdo qué problema interno. Cuando la computadora desplegó el mapa de los Estados Unidos, recuerdo que el dibujo incluía México como “parte” del Imperio…
Esa idea, metida en la mente de los niños dogmatizados por algo tan inocente como un dibujo animado ¿también lo va a echar para atrás?
Usted es mi candidato, mi querido Sr. Trump, qué lástima que no le pueda dar mi voto.



[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Band_of_Brothers
[2] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/04/17/1019238
[3] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150505_mexico_narcotrafico_carteles_origen_armas_jp
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Scarface_(pel%C3%ADcula_de_1983)
[5] http://www19.iadb.org/intal/intalcdi/PE/2014/13964a04.pdf
[6] http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/informe-de-la-onu-revela-consumo-de-drogas-en-el-mundo/395174-3 y https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/tendencias-nacionales