jueves, 6 de octubre de 2016

El Chisme de Clinton
Los Sufíes, al igual que los budistas, afirman que la realidad que percibimos del mundo –lo que creemos- es solo una ilusión. Los primeros lo achacan al cotidiano vivir (algo parecido a lo que sucede con una mentira que, de tanto repetirse, termina aceptándose como verdad absoluta), los segundos, que se debe a nuestros vicios; en lo que ambas coinciden, es en la idea  de que todos los problemas nacen de nuestra inmadurez espiritual.
Los pueblos menos desarrollados en eso de ayudar al prójimo, lo intuyen (el engaño). La expresión “Ladrón juzga por su condición” es un claro ejemplo. En el fondo lo que significa es que “todos” vemos el mundo según nuestra particular forma de ser, así, el que es gentil por ejemplo, verá gentileza en todo lo que le rodea. El caso de escoger pareja es otro clásico, y es que, nos damos cuenta de quién es, luego de vivir un tiempo a su lado: ¿por qué no antes? ¿Porque no somos acuciosos observadores como los detectives de Agatha, o deductivamente filosos como el muy afamado Sherlock?
No. Porque lo que hacemos al seleccionarla –a nuestra pareja-  es vestirla con nuestros sueños y expectativas. Y esas vestiduras las ataca el tiempo. Finalmente pedimos el divorcio y, si las cosas llegan a los extremos, nos hacemos daño para dividir pertenencias:
-          ¡Me engañaste! – A lo que nuestra pareja responde:
-          No. Tu viste en mí, algo que solo estaba en tu mente.-

Dicen que la Sra. Clinton ganó el primer debate. Desde entonces la inquietud no me abandona.
Primero.-             El Sr. Presidente Obama es negro (sin ánimos de ofender, algunas de mis mejores amistades solo se ven en la oscuridad si sonríen), y durante los últimos meses de su mandato –no sé si es así, pero desde lejos es lo que parece- se ha iniciado una cacería de negros DESARMADOS que tiene indignada a toda la nación. Resulta imposible no hacer similitudes, cuando la Sra. Clinton señala que está defendiendo minorías. Preguntarme qué será de la “mujer” bajo su mandato. ¿Y los latinos? No olvido el camión de estiércol verbal que lanzó sobre el presidente venezolano, el difunto Hugo Chávez quien, según muchos –y me quito el sombrero ante su poder de convocatoria- es el causante de todos los males de nuestro país, aún después de muerto. Y más latino que Chávez, nadie.
Segundo.-           Obama dejó muchas promesas sin cumplir. Luego, sin querer profundizar en una realidad de la cual –en nuestros países tercermundistas- hemos escrito hasta canciones (“Pablopueblo” del panameño  Rubén Blades, fue todo un ícono social), caemos en que también le dieron el premio nobel de la paz, que incluye una cuantiosa cantidad de dólares y que, a decir de muchos, nunca se lo ha ganado, si no, pregúntenle a los Sirios.
Pregunto (alzo mi mano, consciente de que, por sabelotodo, todos me miran mal):
¿La motivación de la Sra. Clinton no será lograr su gran sueño: ser la primera mujer presidente del país? Y si es así: los ciudadanos, el “pueblo” del que tanto se jactan ¿dónde quedan? ¿A quién realmente le importan?
Tercero.-              A pocos meses del ataque del 11 de septiembre, alguien me dijo de manera muy inocente, que le recordaba una de las escenas iniciales de la taquillera película “El Día de la Independencia”. Desde entonces he intentado captar el poder del cine como inspirador de actitudes (independientemente de si sean honestas o no. Recuerdo haber conocido a un traficante búlgaro ya fallecido por cierto, que tomó la vida criminal inspirado en el personaje, emblemático por demás, de Al Pacino en la muy celebrada “Caracortada”). Alerta, no faltó mucho para asociar parte del guión de la segunda película  de Hulk (el niño grande que se pone verde cuando tiene una rabieta) a la irracional idea que tienen muchos latinos, que creen que entrar al país del norte a pie, es solo cuestión de caminar un poquito.
Esta manipulación mediática –adrede o no, y dudo mucho que los cineastas hayan pensado en las turbias mentes que se sienten inspirados por la maldad que hay en sus películas- fue inventada por Hitler y sus secuaces, allá por los años 30 del siglo pasado.
Ahora, en la discusión entre la Sra. Clinton y Trump, resulta que el arma secreta de la poderosa dama, fue precisamente un asunto sucedido entre el contrincante y una de mis compatriotas (inspiradora, asumo, de muchos sueños húmedos: en mi caso al menos fue así) pero, y sin pretender ofender a nadie, ni minar el cariño y el respeto que sé, ambas se merecen, pero –repito- la disputa por el cargo más importante del país más poderoso de Occidente –puede acabar con la vida en todo el planeta apretando un botón- se está dirimiendo ¿en base a un chisme de farándula?
¿Es Norteamérica hoy día, la fuente inspiradora que cambió el mundo conocido hace casi ya dos siglos? O como afirma una de las tantas teorías conspirativas en torno al asesinato de Kennedy: ¿la presidencia de los Estados Unidos es en verdad una mera figura decorativa? ¿Y las decisiones importantes las maneja un grupo paralelo detrás de bambalinas?
Acaso si Clinton gana, y al final de su período -si no muere en el camino, como ella misma parece creer que sucederá- ¿responderá a los indignados votantes, con la afirmación de nuestra desafortunada pareja?:
-          Yo no te engañé. Tu viste en mí, algo que solo estaba en tu mente.-

Postd.:

                Durante todo el presente mes de Octubre (motivo por el que adelanté mi post), los amigos de Amazon pondrán en oferta mi obra sobre Bolívar y sus libertadores (“La Rebelión de las Provincias Unidas”) un pequeño homenaje de este servidor, al líder de la gesta independentista, a sus amigos y a sus mujeres (amigas, esposas, amantes). El link, por si le quieren echar una ojeada, es https://www.amazon.com/dp/B01349TITM