Con motivo del día de la mujer
(…)
Cuando estalló la Revolución
Francesa, a los católicos no les tocó recibir el desprecio y el castigo del
pueblo galo, sino a los representantes de la Iglesia local.
La autoridad absoluta -ejercida por
una sola persona o por un grupo- conlleva inevitablemente al despotismo y a la
crueldad, por ello los pueblos terminan rebelándose, y el contrato social es,
por lo general, brutalmente anulado a causa de una secuela de violencia
incontenible.
Las sociedades quedan entonces en un
limbo, donde las facciones imperantes terminan peleando para imponerse.
En Roma generalmente los abusos del
emperador eran castigados por el Senado; la lucha y la corrupción en las altas
esferas de poder, terminaron con el imperio.
Bajo la premisa del “rey absoluto”,
no importa si el monarca es un gobernante injusto, e incluso un tirano, los
súbditos le deben total y absoluta obediencia[1].
La iglesia, como otros cercanos,
apoyaba esta premisa señalando que al ser escogido por Dios, al Rey sólo Dios
podía juzgarlo.
Lo cierto es que en el fondo el
beneficio económico era el que privaba.
Bodin recuerdo, hablaba de tres
tipos de gobierno, el de la Monarquía, el de la Nobleza o Aristocracia, y el de
la Democracia que, según él, era un tipo especial de Comunismo.
¿Mejor?
Volvamos entonces a la época de Su
Excelencia.
En 1792 los reinos de Austria,
Persia, Gran Bretaña, España, y los Estados Papales del Piamonte italiano,
formaron “la Primera Coalición”, y le declararon la guerra a Napoleón
Bonaparte, líder indiscutible de las fuerzas revolucionarias en Francia.
Los galos fueron obligados a
defenderse y por supuesto, rápidamente son derrotados.
El fin de la revolución del Pueblo
pareció inminente.
El caos fue total; las carencias y
el hambre se profundizaron. La Asamblea votó de manera urgente para reclutar
voluntarios, a fin de hacerle frente a las amenazas que se cernían sobre el
país.
Los disturbios tomaron las calles.
Pero el Rey, a quien le quedaba
cierta autoridad, rompió sospechosamente su alianza con los Girondinos y vetó
la propuesta.
Esta decisión selló su destino.
Sus adversarios comenzaron a
sospechar.
Una cosa era discutir cómo mejorar
la situación del País, otra, promover el cruce de brazos ante una intervención
extranjera.
Los Jacobinos decidieron organizar a
los voluntarios por su cuenta, y de paso, cercaron al Rey en su castillo.
El duque de Brunskwick, comandante
del ejército austríaco, amenazó con represalias si de algún modo la vida del
monarca y su familia eran puestas en peligro.
Si ya las cosas estaban malas, se
pusieron peor.
Cuando los voluntarios revisaron
detalladamente el Palacio, encontraron la correspondencia secreta que Luis XVI
había intercambiado con los demás emperadores.
No sólo les ponía al tanto de lo que
sucedía en Francia, sino que la guerra se dio como una respuesta a sus
súplicas.
La indignación colmó al país.
Mientras las autoridades discutían
sobre sus particulares destinos, la Asamblea los envió a él y a su esposa a las
mazmorras, como mínimo el cargo era “traición a la Patria”.
Algunos pocos abogaron por su
destierro, pero resultaba indudable que mientras continuara con vida, Luis XVI
seguiría intentando retomar el poder absoluto, y era evidente que la vida de
los franceses no le merecía ningún respeto.
Por tanto, la opción de darle un castigo
ejemplar terminó imponiéndose.
La Asamblea Nacional eliminó
definitivamente la Monarquía y llamó a elecciones masculinas. Como ya he
señalado, por entonces las mujeres no importaban ni social ni políticamente.
Nacieron para ser madres, amantes, amigas o enemigas; para ser alquiladas,
compradas o sometidas, pero nunca para ser consideradas iguales.
Parte de los cambios que pretendía
la nobleza española -tanto en América como en España- buscaban mejorar esto.
- Disculpe la pregunta
maestro, pero sobre las mujeres mi saber es prácticamente nulo. ¿Por qué los
hombres se empeñan en considerarlas una posesión? -
Recuerdo que el anciano me miró con una sonrisa en sus ojos, luego,
pensativo y muy serio, susurró:
Miedo.
Para quienes no las conocen, son
imposibles de descifrar.
Y para quienes hemos tenido la
suerte de compartir su confianza, su amistad y su amor, resultan de lo más
embriagador que existe en este mundo.
Una sola puede meterse en tu
corazón, cambiarlo totalmente, y el resto de tu vida te la pasas añorando su
regreso.
Pero si su corazón -y lo hacen más
por venganza que por ambición- se inclina hacia el mal, hasta el Demonio les
teme.
Bellas, cultas, inteligentes.
¿Libres?
Por ellas han caído Imperios
enteros.
En la India un emperador Mogol
construyó un mausoleo para que sirviera de tumba a su “preferida”, que murió al
parecer, demasiado tempranamente; o bien porque el rey nunca superó su perdida,
o porque era ella la luz del Imperio, el Reino decayó al punto de desaparecer
más tarde.
El Taj Majal; me cuentan que en el
mundo no hay sepulcro más exquisito.
En Roma, por darte otro ejemplo,
existió un emperador cuyos excesos obligaron al Senado a sentenciarlo a muerte.
Se convirtió en Rey absoluto a la
corta edad de 16 años, quizás a los 17. Su madre, Agripina la menor -bisnieta
de César Augusto- enamoró al emperador Claudio, quien ya había matado a su
esposa por sospechas de querer asesinarlo.
Agripina no solo logró consolidar el
matrimonio, sino que lo convenció para que adoptara oficialmente a su hijo
Nerón. Una vez cumplido los requisitos legales, la nueva esposa parece que
triunfó en donde la anterior no pudo: envenenó a Claudio, con lo que el joven
pasó de inmediato a ser proclamado emperador.
Poco después Nerón demostró ser
digno hijo de su madre: ordenó que le dieran muerte.
El historiador Tácito cuenta que,
para calmar los rumores que hablaban de su culpa en la quema de la ciudad,
achacó a los cristianos tal responsabilidad, y prestó su jardín para verlos
arder por la noche.
Los soldados los amarraban a la
cruz, y vivos, los prendían en fuego al final de la tarde.
El control que las mujeres logran
sobre algunos hombres puede llegar a ser absoluto, y el peligro cuando su
influencia es negativa, es lo que ha obligado a que socialmente abandonen su
voz y voto, en prácticamente todo.
Escoge bien tu primera vez, casi
siempre es la más importante.
Prosigamos.
Obra: “La Rebelión
de las Provincias Unidas”, 2013
Páginas: 23 al 26
El autor
[1] En
el mundo moderno tal “totalitarismo” se ha ejercido bajo numerosas fachadas, la
mejor manera de detectarlo es observando la violencia que ejerce sobre sus
ciudadanos, y los métodos de cohesión brutal (desapariciones, torturas y
asesinatos) que les aplica de manera sistemática. En Centro y Sur América hubo
muchos ejemplos durante el siglo XX, casi siempre con apoyo directo o solapado
de los Estados Unidos que, al igual que la mayoría de los poderes establecidos,
considera los principios de la luz como exclusividad de sus ciudadanos, y apoya
estos regímenes por un beneficio económico o político. Para principios del
siglo XXI la situación se ha hecho mucho más compleja, ya que han aparecido
pequeños grupos a todo lo largo del hemisferio hispanoparlante, que “exigen”
estar al mando, y han fomentado la violencia como una manera de confundir y
conmover a la opinión pública foránea, buscando un apoyo que les permita
imponer lo que por el diálogo y el voto popular no logran. (N.A.)