Quítate tú…
Pasión sin educación,
es un arma de doble filo.
Educación sin “calidad”,
es un suicidio asistido.
wd
Presionado por la situación país, la escasez de alimentos y las mentiras de
parte de su personal, el dueño del restaurant en donde trabajaba decidió “bajar
la Santamaría”. Obligado a resolver en muy corto plazo, opte por aceptar una
oferta de vieja data, en uno de los restaurantes (de playa) más famosos de la
Isla. Practicantes de algunos parámetros de Gestión de la Calidad, el fenshüi
es parte habitual de la labor diaria –al mejor estilo japonés, todo nuevo
integrante comienza como ayudante del ayudante, esto es: limpiando-. Así, barriendo
la arena de la entrada lateral, coincidimos al poco y en la entrada, la humilde
y hermosa chica de la limpieza y este servidor. Justo en ese momento pasó uno
de los nuevos camiones del Aseo Urbano (SANEAR,
sistema ambiental neoespartano de aseo y residuos: http://sanear.com.ve/), a retirar los contenedores que colocados junto a la
calle. Observando el avance (solo operan dos personas y nunca se ensucian las
manos. Nadie guinda de la parte trasera y, aunque desaliñados y algo sucios,
los sujetos cargan uniformes distintivos) y en mi interés por socializar (no en
balde compartimos 8 horas diarias) inicié un “intento” por explicarle a la
señora, que en el Reino (dictadura sin persecución política) de los Países
Bajos (Holanda[1]) limpiar
la basura de las calles no es solo uno de los trabajos mejor pagados, sino que
su personal cuenta con los mejores beneficios sociales de todo el Servicio Publico
Nacional (superado apenas por el de los empleados de seguridad y emergencia:
policías, bomberos, etc.): quienes limpian las calles son funcionarios
impecablemente presentados, de a pie o en camiones de última generación, y -que
quizás fue lo que más me llamo la atención- nunca ves, o hueles, basura por
ningún lado…
Pero fue muy poco lo que pude hablar. Exaltada, la
chica comenzó a arengar (y de mala manera) las bondades del socialismo
revolucionario del siglo XXI: ¡porque hay
gente que no le gusta!
- En Holanda los camiones no huelen a nada…
- ¡Aquí tampoco! Porque la revolución…
- - Allá es uno de los trabajos mejor pagados…
- ¡Aquí también!
- ¿Aquí también? – Fruncí el rostro, desde niño he sabido que,
quienes viven guindados en la parte de atrás de los camiones de basura, son los
empleados públicos peor pagados del Estado, de paso, son considerados por el
resto de los ciudadanos, poco menos que “parias sociales”. Al verme, la chica
se apresuró a gritar poniendo su cara más inteligente: ¡Yo me imagino…! Porque la revolución…-
Y continuó y continuó con su despilfarro verbal
sin control. Defendiendo una Revolución Social preocupada más por la defensa de
sus principios, que en buscarle solución a los problemas del ciudadano (el de a
pie y el de vehículo; el rico, el pobre, el más o menos).
Desde sus inicios creí que el argumento de que
“todos los males provienen de la riqueza ostentada por unos pocos, es la culpa
de todos los males”, era solo eso: un argumento para darla a las masas una
razón para unirse. Ahora no estoy tan seguro. Porque sin inversión la economía
languidece, y solo la riqueza puede invertir: Pero la riqueza que se maneja con
criterio profesional, de alto nivel ético y responsabilidad. No la que se
gestiona para que el funcionario de turno reciba más aplausos cada vez que
aparece, obtenga más votos cada vez que hay elecciones, y logre fidelidad no
porque lo merece, sino porque de otra, las puertas a créditos y beneficios se
cierran casi automáticamente.
Napoleón uso el “justicia, paz y libertad”, copiando el grito de independencia estadounidense,
cuando los hijos rebelados de la potencia angloparlante exigieron su
independencia (Boston tea Party:es.wikipedia.org/wiki/Motín_del_té), desesperados
por quitarse de encima el continuo incremento
de los impuestos pagados a la Corona, que no era otra cosa que usura con
sangre azul.
Hitler, le echó también la culpa a los ricos (que
en la mayor parte de Europa eran judíos, y como al expulsarlos nadie los quiso
–muchos países incluso, no permitieron siquiera,
que los barcos llegaran a puerto[2]- optó por la Solución Final[3]:
asesinarlos sistemáticamente, como si fuesen ganado infectado –debe resultar
fácil matar gente cuando es otro el que lo hace por uno-).
Medio siglo después, Nixon apoyo dictaduras en casi toda la América hispanoparlante,
escudándose en la lucha contra el Comunismo; cuando su propio pueblo se hartó
de los desmanes y el terror impuestos por el FBI y otras oficinas de Seguridad –bajo
la misma premisa-, estalló lo que luego fue conocido como el caso Watergate[4], y fue obligado a renunciar. Aunque ya
estaba instalado en el Cono Sur el tristemente famoso Plan Cóndor[5],
cuyos agentes sacaban a los ciudadanos comunes de sus casas cualquier madrugada,
y los arrojaban a mar abierto con un peso en los pies, por ser homosexual,
comunista, o sencillamente un opositor político. En el peor y más triste de los
casos: “por un porsia…”
Ejemplos del “crimen
por ostentación de poder” se encuentran a todo lo largo de la historia y en
cualquier parte del mundo. La base para manipular a los pueblos –desde que los
libertadores (en América y Europa) acabaron con las monarquías- es “un
argumento que parezca justificar las atrocidades. El autoritarismo político o
militar, al igual que los reyes de antaño, no acepta ningún tipo de
desobediencia-”.
Pero los males del mundo actual, no deben
originarse en la riqueza de unos pocos,
me apunto más por el desprecio del hombre por el hombre… Y es que aunque los
países socialistas (y comunistas) utilicen el argumento como bandera política y
con ello exaltar a sus seguidores, la historia dice que –siempre- lo que impera
es un: “Quítate tú para ponerme yo…”
Comprendo la pasión de la muchacha, el aferrarse a
un sueño, al imaginarse lo que sucederá si la oposición retoma el poder: El
retorno del FMI y sus excelentes medidas económicas que ignoran de plano al Ser
Humano, e implementa desahucios a todo aquel que no tenga como pagar su
crédito, o el alquiler, sin importar si ya pertenece al grupo de la tercera
edad y no tiene a nadie. Y los aumentos sin control en la mayoría de los
servicios públicos, sin mencionar los impuestos, al mejor estilo de Macri en Argentina.
Pero solo con pasión no se sale adelante, mucho
menos se arreglan las cosas. Amor con
hambre no dura, esa es la realidad. Y aunque la imaginación nos ayuda a
crear proyectos, a soñar, a escribir poesía, libros y canciones, es solo eso,
un “quizás”. Si no se concreta en buenas ideas, en algo práctico que solucione
problemas, no sirve para nada, mucho menos para arreglar una economía en
decadencia.
Eso lo logra una sólida educación, una educación
de calidad, que por desgracia, en democracia –con muy pocas excepciones- solo
la obtienen los que regentan la riqueza, o sea, unos pocos.
Nuestros líderes revolucionarios parecen haberse
convertido en Showman, al mejor estilo hollywoodense. Y cuando
hablan exigen aplausos –para eso guardan el silencio adecuado- y obediencia
absoluta –porque si no, no te doy, y de
paso te execro-.
Si tuvieran estudios de alto nivel, si se hubieran
graduado en universidades reconocidas y con las mejores notas, sabrían las
consecuencias de la mala educación y de tal proceder. Porque esos que hoy aplauden, no los aplauden a
ellos, lo que en verdad están haciendo es cubrirse. De seguro, si las cosas llegan
a cambiar, aplaudirán –y con el mismo afán- al que venga.
Virtud
de algunos pocos –todo
hombre de negocio lo sabe- es rodearse de
gente muy bien preparada y sincera.
Y la obediencia absoluta, solo les da a todos los
funcionarios corruptos, el argumento que necesitan para cuando las cosas salgan
mal: “yo solo cumplía órdenes…”
La pasión política. El grito de guerra social. La continua batalla sin
descanso entre el oficialismo y la Oposición, está acabando con Venezuela.
Con un barril de petróleo por encima de los cien dólares, lo llegamos a
tener todo, y borrachos en nuestro efímero triunfo, caímos al fondo. Bien que
lo advirtieron los adversarios del Comandante, pero como en Oposición han sido
tan malos, el juego se ha trancado, y ambas partes se niegan a negociar por
temor a perder a{un más de lo que ya llevan perdido.
-
¡Porque hay gente a la que no le gusta! – Continúa la muchacha, basándose en
cosas que supone o que se imagina, porque no tiene nada más a que aferrarse.
Luego me han dicho que apenas sabe leer y escribir –e intenta tapar su
ignorancia, llevando consigo un pequeño ejemplar de algún texto marxista
revolucionario, para parecer culta, e intentando asustar, diciendo tonterías subiendo el tono y usando
un verbo no apto para la mayoría-.
Pongo mi cara más estúpida, medio sonrío, bajo la
mirada y continúo barriendo. Sonríe a su vez y entonces, solo entonces, parece
que un destello de luz le viene y se siente avergonzada: por no dejarme hablar,
por no intentar conocer mi punto de vista para después destrozarlo con sus
vanos argumentos; se sonroja, termina abruptamente y corre a terminar los baños.
Mis argumentos –vividos durante 8 meses de estadía
en el lugar- sobre la dictadura de la Corona en Holanda, sobre cómo manejan su
basura y su economía, sobre cómo tratan a los minusválidos y al resto de los
ciudadanos, humillan el rostro, se vuelven y caminan hacia sus escondites
dentro de mi corazón.
Les digo que ya habrá
oportunidad de que salgan y se regodeen en la experiencia. Que nadie nos quita
lo bailado. Por algo los gringos dicen aquello de más vale haber amado y
perdido, que nunca tener la experiencia.
Continúo sacando la arena de
la entrada, para que cuando lleguen los clientes encuentren un lugar
impecablemente limpio, y sientan ganas de alquilar nuestro equipo de playa, y
de comer nuestras ofertas culinarias. Por supuesto, son gente rica. Pagan mi
sueldo y el de mis compañeros. Pagan los beneficios del negocio, y las
inversiones del dueño, y nos hacen creer que, alguna vez, al turismo se le dará
el valor que realmente merece.
Al poco, el camión de basura
vuelve y pasa junto a mí. Impecablemente limpio por fuera, su pestilente aroma
lo persigue. Como un mal presagio de –por un lado- el recuerdo de una verdad
histórica: los rusos y los chinos, luego de 50 o 60 años de
intentos fallidos, se vieron obligados a establecer reglas claras de mercado y
abrirse a la inversión extranjera[6].
Cuba, ahora poco, recibió con los brazos abiertos el Air One (no lo bautizaron así por arrogancia, el presidente es el
máximo líder de las fuerzas amadas, así que es cosa de ellos y para ellos: los
gringos. Pero hay quien se ofende) y aunque Obama no cedió con lo del embargo,
e ignoró de plano cualquier referencia a Guantánamo, Raúl y su hermano –probablemente sin tener muy
en claro cuál fue la jugada política del líder negro- aún tienen esperanzas.
Por el otro, lo que saldrá a
la luz cuando los ricos vuelvan a tomar el control, y se destape lo que surgió luego
de la muerte (hay quien afirma que antes) del comandante supremo (para sus
seguidores, que lo llaman así una y otra vez, supongo que para intentar convencerse.
Allá ellos, mi líder supremo es Dios) y la instauración, al parecer nacional, del
“quítate tú para ponerme yo…”
William Daniel, Agosto 16, 2016
[1] //es.wikipedia.org/wiki/Países_Bajos
[2] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140513_barco_judios_rechazados_cuba_ar
[3] https://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007789
[4] es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_Watergate
[5]www.bbc.com/mundo/america_latina/2016/05/160524_america_latina_plan_operacion_condor_argentina_uruguay_bolivia_brasil_paraguay_jcps
[6] https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/de-la-planificacion-central-al-mercado-china-y-rusia