miércoles, 17 de agosto de 2016

Quítate tú…
Pasión sin educación,
es un arma de doble filo.
Educación sin “calidad”,
es un suicidio asistido.
wd

Presionado por la situación país, la escasez de alimentos y las mentiras de parte de su personal, el dueño del restaurant en donde trabajaba decidió “bajar la Santamaría”. Obligado a resolver en muy corto plazo, opte por aceptar una oferta de vieja data, en uno de los restaurantes (de playa) más famosos de la Isla. Practicantes de algunos parámetros de Gestión de la Calidad, el fenshüi es parte habitual de la labor diaria –al mejor estilo japonés, todo nuevo integrante comienza como ayudante del ayudante, esto es: limpiando-. Así, barriendo la arena de la entrada lateral, coincidimos al poco y en la entrada, la humilde y hermosa chica de la limpieza y este servidor. Justo en ese momento pasó uno de los nuevos camiones del Aseo Urbano (SANEAR, sistema ambiental neoespartano de aseo y residuos: http://sanear.com.ve/), a retirar los contenedores que colocados junto a la calle. Observando el avance (solo operan dos personas y nunca se ensucian las manos. Nadie guinda de la parte trasera y, aunque desaliñados y algo sucios, los sujetos cargan uniformes distintivos) y en mi interés por socializar (no en balde compartimos 8 horas diarias) inicié un “intento” por explicarle a la señora, que en el Reino (dictadura sin persecución política) de los Países Bajos (Holanda[1]) limpiar la basura de las calles no es solo uno de los trabajos mejor pagados, sino que su personal cuenta con los mejores beneficios sociales de todo el Servicio Publico Nacional (superado apenas por el de los empleados de seguridad y emergencia: policías, bomberos, etc.): quienes limpian las calles son funcionarios impecablemente presentados, de a pie o en camiones de última generación, y -que quizás fue lo que más me llamo la atención- nunca ves, o hueles, basura por ningún lado…
Pero fue muy poco lo que pude hablar. Exaltada, la chica comenzó a arengar (y de mala manera) las bondades del socialismo revolucionario del siglo XXI: ¡porque hay gente que no le gusta!
-         En Holanda los camiones no huelen a nada…
-          ¡Aquí tampoco! Porque la revolución…
-       -  Allá es uno de los trabajos mejor pagados…
-         ¡Aquí también!
-        ¿Aquí también? – Fruncí el rostro, desde niño he sabido que, quienes viven guindados en la parte de atrás de los camiones de basura, son los empleados públicos peor pagados del Estado, de paso, son considerados por el resto de los ciudadanos, poco menos que “parias sociales”. Al verme, la chica se apresuró a gritar poniendo su cara más inteligente: ¡Yo me imagino…! Porque la revolución…-

Y continuó y continuó con su despilfarro verbal sin control. Defendiendo una Revolución Social preocupada más por la defensa de sus principios, que en buscarle solución a los problemas del ciudadano (el de a pie y el de vehículo; el rico, el pobre, el más o menos).
Desde sus inicios creí que el argumento de que “todos los males provienen de la riqueza ostentada por unos pocos, es la culpa de todos los males”, era solo eso: un argumento para darla a las masas una razón para unirse. Ahora no estoy tan seguro. Porque sin inversión la economía languidece, y solo la riqueza puede invertir: Pero la riqueza que se maneja con criterio profesional, de alto nivel ético y responsabilidad. No la que se gestiona para que el funcionario de turno reciba más aplausos cada vez que aparece, obtenga más votos cada vez que hay elecciones, y logre fidelidad no porque lo merece, sino porque de otra, las puertas a créditos y beneficios se cierran casi automáticamente.
Napoleón uso el “justicia, paz y libertad”, copiando el grito de independencia estadounidense, cuando los hijos rebelados de la potencia angloparlante exigieron su independencia (Boston tea Party:es.wikipedia.org/wiki/Motín_del_té), desesperados por quitarse de encima el continuo incremento de los impuestos pagados a la Corona, que no era otra cosa que usura con sangre azul.
Hitler, le echó también la culpa a los ricos (que en la mayor parte de Europa eran judíos, y como al expulsarlos nadie los quiso –muchos países incluso, no permitieron siquiera, que los barcos llegaran a puerto[2]-  optó por la Solución Final[3]: asesinarlos sistemáticamente, como si fuesen ganado infectado –debe resultar fácil matar gente cuando es otro el que lo hace por uno-).
Medio siglo después, Nixon apoyo dictaduras en casi toda la América hispanoparlante, escudándose en la lucha contra el Comunismo; cuando su propio pueblo se hartó de los desmanes y el terror impuestos por el FBI y otras oficinas de Seguridad –bajo la misma premisa-, estalló lo que luego fue conocido como el caso Watergate[4], y fue obligado a renunciar. Aunque ya estaba instalado en el Cono Sur el tristemente famoso Plan Cóndor[5], cuyos agentes sacaban a los ciudadanos comunes de sus casas cualquier madrugada, y los arrojaban a mar abierto con un peso en los pies, por ser homosexual, comunista, o sencillamente un opositor político. En el peor y más triste de los casos: “por un porsia…”
                Ejemplos del “crimen por ostentación de poder” se encuentran a todo lo largo de la historia y en cualquier parte del mundo. La base para manipular a los pueblos –desde que los libertadores (en América y Europa) acabaron con las monarquías- es “un argumento que parezca justificar las atrocidades. El autoritarismo político o militar, al igual que los reyes de antaño, no acepta ningún tipo de desobediencia-”.
Pero los males del mundo actual, no deben originarse en la riqueza  de unos pocos, me apunto más por el desprecio del hombre por el hombre… Y es que aunque los países socialistas (y comunistas) utilicen el argumento como bandera política y con ello exaltar a sus seguidores, la historia dice que –siempre- lo que impera es un: “Quítate tú para ponerme yo…”
Comprendo la pasión de la muchacha, el aferrarse a un sueño, al imaginarse lo que sucederá si la oposición retoma el poder: El retorno del FMI y sus excelentes medidas económicas que ignoran de plano al Ser Humano, e implementa desahucios a todo aquel que no tenga como pagar su crédito, o el alquiler, sin importar si ya pertenece al grupo de la tercera edad y no tiene a nadie. Y los aumentos sin control en la mayoría de los servicios públicos, sin mencionar los  impuestos, al mejor estilo de Macri en Argentina.
Pero solo con pasión no se sale adelante, mucho menos se arreglan las cosas. Amor con hambre no dura, esa es la realidad. Y aunque la imaginación nos ayuda a crear proyectos, a soñar, a escribir poesía, libros y canciones, es solo eso, un “quizás”. Si no se concreta en buenas ideas, en algo práctico que solucione problemas, no sirve para nada, mucho menos para arreglar una economía en decadencia.
Eso lo logra una sólida educación, una educación de calidad, que por desgracia, en democracia –con muy pocas excepciones- solo la obtienen los que regentan la riqueza, o sea, unos pocos.
Nuestros líderes revolucionarios parecen haberse convertido en Showman, al mejor estilo hollywoodense. Y cuando hablan exigen aplausos –para eso guardan el silencio adecuado- y obediencia absoluta –porque si no, no te doy, y de paso te execro-.
Si tuvieran estudios de alto nivel, si se hubieran graduado en universidades reconocidas y con las mejores notas, sabrían las consecuencias de la mala educación y de tal proceder. Porque  esos que hoy aplauden, no los aplauden a ellos, lo que en verdad están haciendo es cubrirse. De seguro, si las cosas llegan a cambiar, aplaudirán –y con el mismo afán- al que venga.
Virtud de algunos pocos –todo hombre de negocio lo sabe- es rodearse de gente muy bien preparada y sincera.
Y la obediencia absoluta, solo les da a todos los funcionarios corruptos, el argumento que necesitan para cuando las cosas salgan mal: “yo solo cumplía órdenes…
La pasión política. El grito de guerra social. La continua batalla sin descanso entre el oficialismo y la Oposición, está acabando con Venezuela.
Con un barril de petróleo por encima de los cien dólares, lo llegamos a tener todo, y borrachos en nuestro efímero triunfo, caímos al fondo. Bien que lo advirtieron los adversarios del Comandante, pero como en Oposición han sido tan malos, el juego se ha trancado, y ambas partes se niegan a negociar por temor a perder a{un más de lo que ya llevan perdido.
-          ¡Porque hay gente a la que no le gusta! – Continúa la muchacha, basándose en cosas que supone o que se imagina, porque no tiene nada más a que aferrarse. Luego me han dicho que apenas sabe leer y escribir –e intenta tapar su ignorancia, llevando consigo un pequeño ejemplar de algún texto marxista revolucionario, para parecer culta, e intentando asustar,  diciendo tonterías subiendo el tono y usando un verbo no apto para la mayoría-.
Pongo mi cara más estúpida, medio sonrío, bajo la mirada y continúo barriendo. Sonríe a su vez y entonces, solo entonces, parece que un destello de luz le viene y se siente avergonzada: por no dejarme hablar, por no intentar conocer mi punto de vista para después destrozarlo con sus vanos argumentos; se sonroja, termina abruptamente y corre a terminar los baños.
Mis argumentos –vividos durante 8 meses de estadía en el lugar- sobre la dictadura de la Corona en Holanda, sobre cómo manejan su basura y su economía, sobre cómo tratan a los minusválidos y al resto de los ciudadanos, humillan el rostro, se vuelven y caminan hacia sus escondites dentro de mi corazón.
Les digo que ya habrá oportunidad de que salgan y se regodeen en la experiencia. Que nadie nos quita lo bailado. Por algo los gringos dicen aquello de más vale haber amado y perdido, que nunca tener la experiencia.
Continúo sacando la arena de la entrada, para que cuando lleguen los clientes encuentren un lugar impecablemente limpio, y sientan ganas de alquilar nuestro equipo de playa, y de comer nuestras ofertas culinarias. Por supuesto, son gente rica. Pagan mi sueldo y el de mis compañeros. Pagan los beneficios del negocio, y las inversiones del dueño, y nos hacen creer que, alguna vez, al turismo se le dará el valor que realmente merece.
Al poco, el camión de basura vuelve y pasa junto a mí. Impecablemente limpio por fuera, su pestilente aroma lo persigue. Como un mal presagio de –por un lado- el recuerdo de una verdad histórica: los rusos y los chinos, luego de 50 o 60 años de intentos fallidos, se vieron obligados a establecer reglas claras de mercado y abrirse a la inversión extranjera[6]. Cuba, ahora poco, recibió con los brazos abiertos el Air One (no lo bautizaron así por arrogancia, el presidente es el máximo líder de las fuerzas amadas, así que es cosa de ellos y para ellos: los gringos. Pero hay quien se ofende) y aunque Obama no cedió con lo del embargo, e ignoró de plano cualquier referencia a Guantánamo,  Raúl y su hermano –probablemente sin tener muy en claro cuál fue la jugada política del líder negro- aún tienen esperanzas.

Por el otro, lo que saldrá a la luz cuando los ricos vuelvan a tomar el control, y se destape lo que surgió luego de la muerte (hay quien afirma que antes) del comandante supremo (para sus seguidores, que lo llaman así una y otra vez, supongo que para intentar convencerse. Allá ellos, mi líder supremo es Dios) y la instauración, al parecer nacional, del “quítate tú para ponerme yo…”

William Daniel, Agosto 16, 2016




[1] //es.wikipedia.org/wiki/Países_Bajos
[2] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140513_barco_judios_rechazados_cuba_ar
[3] https://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007789
[4] es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_Watergate
[5]www.bbc.com/mundo/america_latina/2016/05/160524_america_latina_plan_operacion_condor_argentina_uruguay_bolivia_brasil_paraguay_jcps
[6] https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/de-la-planificacion-central-al-mercado-china-y-rusia

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