Llevo años intentando aprender a escribir. Cada vez que lo hago, reabro la conexión con mi mundo, el que han conocido mis íntimas (muchísimas
menos de lo que gente supone) esas pocas mujeres que, algunas por amor –aunque sin permiso- se atrevieron, confiando
en su instinto, y superando todas las tonterías de quienes decían saber más que ellas, afirmaron conocer, se atrevieron. Y digo íntimas no porque compartiéramos una cama
–que no fue siempre el caso- no. Digo intimas porque su honestidad espiritual
llegó al extremo de producir un aleteo en mi corazón. Un –no sé si me explico- sentirte vivo…
Si alguna vez hubiera escrito
poesía pensando en alguien, de seguro hubiera sido en cada una de ellas, desde
niño las recuerdo:
Si
oyes un rumor
Anoche era época de Luna
Llena,
de fechas de cuando salen
cosas extrañas,
quizás fue por eso que
salí.
Tus ojos no me ayudan,
ni tu sonrisa,
ni los pliegues de tus
labios
que, inocentes,
se cuelgan a cada lado de
mi
alma.
Me han dicho que,
cuando hablo,
lo hago para ti,
y que cuando sonrío,
sonrío solo para ti,
y que hasta cuando pienso,
solo pienso en ti.
Y yo no sé,
pero quizás sí,
sospecho,
porque cuando pienso,
solo estás tú,
y cuando hablo,
en verdad lo que hago es
recitar mis
poemas para ti,
y hasta cuando respiro,
lo hago,
porque me parece que el
aire
no es aire,
sino tu aroma.
Anoche era época de Luna
llena,
de fechas de cuando salen
cosas extrañas,
fue por eso que salí:
tomé mi capa y mi sombrero,
y vagué,
vagué por parajes obscuros
y solitarios,
espantando a todos.
Así, dando tumbos sin
querer,
llegue a tu ventana.
Tus ojos no me ayudan,
ni tu sonrisa,
ni los pliegues de tus
labios,
y que conste que he tratado
de olvidarte
pero,
si escuchas un rumor,
suave,
en el cristal de tu ventana
y hay Luna llena,
no temas,
soy yo,
que oculto en mi gabán,
en un pequeño cofre,
te traigo mi corazón.
Si oyes un rumor,
ya te dije,
no temas.
(La obra completa está disponible en Amazon)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario