jueves, 23 de febrero de 2017

Pasaportes en la Sombra y la Profecía Auto-cumplida


Del portal de CNN en español:

“¿Pasaportes venezolanos en venta?[1]
Un año de trabajo, cuatro países y miles de documentos. Una investigación conjunta de CNN y CNN en Español indaga las denuncias de Misael López, un exfuncionario de la embajada de Venezuela en Iraq de una presunta venta de VISAS y pasaportes venezolanos”.

Anexo el resumen de un texto que se explica por sí solo, y en el que pretendo apoyar “mi opinión” sobre el especial “PASAPORTES EN LA SOMBRA” (emitido en horario estelar –domingo- por la cadena CNN, en el programa llamado “Conclusiones”)  y es que, no obstante escribir por pasión, no soy “comunicador”.

La rumorología y el uso de las fuentes de información en los medios de comunicación deportivos en España[2].
De Javier Gómez-Bueno (Universidad de Murcia, España. javier.gomezbueno@gmail.com.)
Palabra Clave - ISSN: 0122-8285 - Vol.17 No. 2 - Junio de 2014. 456-483

“El rumor es un elemento… que más que informar actúa como desinformador. Los códigos deontológicos de la profesión sancionan esta práctica…
Sea cual sea el motivo de (su) lanzamiento…, es una práctica poco ética, pues la base de la noticia es la contrastación y, además, produce un “engaño” en el lector…
El empleo correcto de fuentes, para dar voz a las distintas partes de un hecho, aporta riqueza, credibilidad y rigor a los textos informativos, además de ser un filtro para que el público pueda detectar si la información que está leyendo o viendo, es un rumor o realmente una noticia…
Tuchman (1983) pone de ejemplo a Bernstein y Woodward, los periodistas que descubrieron el Watergate, cuando sostienen que todo hecho debe estar verificado por dos fuentes independientes entre sí (cfr. Forte…)
Una norma elemental de cualquier periódico riguroso consiste en hablar con todas las partes implicadas en un acontecimiento informativo; aunque no se consiga, se debe intentar (Grijelmo, 2003, p. 550). 2001, p. 90)…
Aquí es donde el periodista debe actuar con honradez, si tras la consulta a la parte acusada no aprecia sospechas suficientes, deberá tirar la denuncia a la papelera o archivarla hasta que aparezcan nuevos indicios (Grijelmo, 2003, p. 553)….
Mala praxis profesional: (…) cuando el periodista da su opinión o afirma sus pensamientos atribuyéndoselos a una fuente. Se puede hacer por intereses empresariales (para conseguir publicar una noticia o para ocultar un hecho que vaya en contra de la línea editorial del medio) o por el agobio producido por el cierre de la edición. Esta es una práctica denigrante para la profesión, con el consiguiente daño ocasionado a la ciudadanía, a la que se trata de engañar y manipular. Para eso ya están los textos de opinión: si un periodista quiere aportar su ‘realidad’, puede hacerlo en ellos…
Además, cuando se actúa así el periodista o el medio debe ser consciente de que, aparte de incumplir las normas deontológicas, puede acarrearle, si se descubre, la pérdida completa de su credibilidad y, también, hacerle responsable de los posibles daños personales si los afectados acuden a la justicia…
Consideramos que el profesional de la información, al hacer uso correcto de las fuentes informativas, tal y como se enseña en las facultades de comunicación, hará posible el cumplimiento de los principios éticos de verdad, objetividad y exactitud en la información y, también, demostrará su independencia profesional y su imparcialidad informativa…
López (1995, p. 14) afirma que, precisamente por la rapidez técnica y la feroz competencia de los medios audiovisuales, se tiende a convertir la información en espectáculo…
Para Rodríguez Duplá (1995, p. 78), quien se refiere a la ética platónica, la hoy tan frecuente ‘tiranía’ de los índices de audiencia despoja a los medios de su dignidad profesional (la technê), lo que relega a las noticias a la categoría de alcahueteo o adulación (kolakeia)…
Efectivamente, como argumenta este autor, apreciamos que la prensa deportiva española está bastante influenciada por los índices de audiencia. En sus contenidos se hace patente la técnica anglosajona del infotainment, actualmente extendida a casi todos los formatos y países debido a la globalización. Esta técnica consiste en mezclar información y entretenimiento con el fin de alcanzar grandes índices de audiencia. Sin embargo, se incurre, con su empleo, en una banalización del producto, que tiende a elevar los rumores al rango de noticia. La falta de tiempo y la espectacularización de los contenidos afectan negativamente a la contrastación inherente al periodismo. El rumor se publica o se emite, fiándose de una única fuente o, en algunos casos, de una fuente interesada. Se publica porque puede ser una noticia jugosa, sin detenerse a analizarla y contrastarla…
Por todo ello el periodista ha de extremar la rigurosidad de sus informaciones si quiere poseer un carácter ético que sea consecuente con las pautas deontológicas de la profesión…
Los informadores deben poner en cuarentena los datos suministrados por las fuentes, ya que éstas pueden ser partes interesadas en el proceso informativo. (…)
Se puede producir una manipulación en la realidad informativa, ya sea de manera consciente, cuando el periodista mantiene relaciones de amistad o de servilismo con las fuentes y omite informaciones perjudiciales hacia éstas, o de manera inconsciente, cuando la fuente se aprovecha para intoxicar al medio con sus intereses particulares.( Jay Epstein asegura que los testigos sólo cuentan a los reporteros lo que ellos opinan basándose en su propio interés, y pueden mentir o adornar su historia con un propósito particular sin arriesgar ningún castigo legal (cfr. Lecaros, 1989, p. 104)…)
Paniagua Santamaría define así otro hecho similar:
La fuente no es sólo un observador. Normalmente está tan interesada o más en que el hecho, su conocimiento, llegue a su destino. En este sentido es también un promotor, incluso un creador, de información. Lejos de ser un observador imparcial, la fuente representa muchas veces a entidades y organismos, públicos y privados (clubes, federaciones…) para los que es vital que esa información fluya en los términos que ellos quieren. Para ello no dudarán en ofrecer a los medios no sólo datos sino textos ya elaborados listos para publicar o emitir. Como tampoco dudarán en acotar la parte de realidad que ellos quieren que sea observada por el periodista, dirigiendo el interés de éste hacia temas o personas mediante entrevistas planificadas, conferencias de prensa, etc. (2002, pp. 24-25)…
López (1995, pp. 32-33) afirma: “Por intoxicación debemos entender cualquier intento de proporcionar informaciones falsas a un medio con el objetivo de crear un estado de ánimo favorable o desfavorable a determinadas instituciones, empresas o personas”…
Como precaución se pueden emplear técnicas de verificación, como la utilizada por Joe Lelyveld (Kovach y Rosenstiel, 2003, p. 126), director ejecutivo de The New York Times, que exige a los reporteros y editores de este medio que se hagan dos preguntas antes de hacer uso de una fuente anónima:
1. ¿Qué conocimiento directo tiene esa fuente del suceso?
2. ¿Qué motivo, si es que hay alguno, podría tener la fuente para engañarnos o confundirnos, o para exagerar u ocultar datos importantes que puedan alterar nuestra impresión de la noticia? (…)
…el fin principal del periodismo es “INFORMAR CON LA MAYOR OBJETIVIDAD POSIBLE” o veracidad a la sociedad sobre los hechos que suceden, como recalcan los códigos deontológicos de la profesión y como se enseña en todas las asignaturas de ética y deontología de la comunicación…
Martínez Albertos (1999, pp. 27-28) expone que el requisito previo de todo texto informativo consiste en que los hechos puedan ser comprobados. Ésta es la primera fase del proceso creador, que se corresponde con la inventio descrita en la Retórica aristotélica. La segunda fase es la dispositio, la obligación deontológica de comprobar la veracidad del hecho que se va a difundir. En la tercera fase, elocutio, el periodista pone por escrito o codifica el contenido intelectual del acontecimiento que va a informar, sirviéndose de un determinado medio de masas. Por lo tanto, EL RUMOR NO TIENE CABIDA ALGUNA EN LOS PLANTEAMIENTOS PROPIOS DE UN PERIODISMO QUE PUEDA SER CONSIDERADO TÉCNICAMENTE CORRECTO Y DEONTOLÓGICAMENTE ACEPTABLE…
Martínez Albertos continúa asegurando que los nuevos modos periodísticos tienden hacia las formas actuales del periodismo televisado (1999, pp. 30-31). La carga emocional del mensaje televisado hace desvanecer los contornos fronterizos entre lo que es un hecho comprobable y realmente comprobado, la noticia, y lo que es simplemente un rumor…
Manezauer considera que desde la invención de la prensa los rumores, las falsificaciones y las mentiras son parte sustancial de ella. En el trasfondo se esconden intereses estratégicos de tipo político-económico (Grijelmo (2003, p. 579) asegura que: “A veces los rumores forman parte del juego político. Se difunden como arma arrojadiza para desacreditar a una persona”.) Populista, ideológico, subversivo, irónico, artístico o para el entretenimiento…
Blázquez (2000, p. 68)… califica el rumor como un globo sonda, una acción para calibrar las reacciones del público, aunque para muchos informadores se ha convertido en la antesala de la noticia. No se pretende averiguar la verdad ni calcular el beneficio o perjuicio que se puede causar, sino satisfacer alguna necesidad psicológica del público de forma morbosa. La institucionalización del rumor es una forma de desinformación…
Pernau (1995, p. 304) insiste en la defensa de la importancia del Código del Colegio de Periodistas de Cataluña (nosotros lo suscribimos, pero también al resto de los códigos deontológicos) y lo ejemplifica con el caso más famoso del periodismo, el Watergate. Nixon tuvo que dimitir, precisamente, porque se respetaron las normas elementales del periodista: difundir sólo informaciones fundamentales y evitar la difusión de rumores, contenidas en los artículos 1 y 2 del citado código. Las confidencias de Garganta Profunda orientaban sus pasos, pero los periodistas tenían que comprobar que aquellas pistas y acusaciones eran ciertas…
Se puede apreciar que estamos ante un rumor cuando  (…) no las acompaña NINGUNA PRUEBA…”

La Profecía auto-cumplida del Sr. Del Rincón

Con todo respeto mi estimado amigo, pero parece que a la clase sobre el código de la profesión, usted o faltó o no le puso cuidado: si puede, vuelva a la Universidad. Pasaportes en la sombra, no es periodismo, se fundamenta en “rumores”, en “chismes”. Usted mismo lo repitió hasta la saciedad:
Un año de trabajo, cuatro países y miles de documentos. Una investigación conjunta de CNN y CNN en Español INDAGA las denuncias de Misael López, un exfuncionario de la embajada de Venezuela en Iraq de una PRESUNTA venta de VISAS y pasaportes venezolanos”.
Y NO CONSIGUIERON –ni mostraron- UNA SOLA PRUEBA. Dígame la verdad: ¿sacó el programa para qué? ¿Para justificar los gastos? ¿O es verdad que tiene nexos con nuestra Oposición? Que dicho sea de paso, van a llorar a su Congreso una vez por semana. ¿Le parece eso “patriótico”? Pero no nos desviemos.
Hablemos primero de comunicación: “la primera idea que se tiene de la comunicación es la verbal, pero esta es más amplia: los gestos, las conductas, el tono de voz, las miradas, etc. incluso el silencio…”[3].
Ahora hablemos de “RUMOR” (Chisme es exactamente lo mismo, aunque la connotación apunta más a lo burdo y/o vulgar): “Para Allport y Postman (1967) el rumor es una narración relacionada con hechos cotidianos, creíble o factible de ser creída, vinculada con un problema concreto o con alguna inquietud puntual, de la cual no se puede verificar su exactitud, aunque tampoco demostrar directamente su falsedad, y que se reproduce bajo el efecto “bola de nieve”[4].
Le recuerdo a “Joe Lelyveld (Kovach y Rosenstiel, 2003, p. 126), director ejecutivo de The New York Times, que exige a los reporteros y editores de este medio…”
¿Qué motivo, si es que hay alguno, podría tener la fuente para engañarnos o confundirnos, o para exagerar u ocultar datos importantes que puedan alterar nuestra impresión de la noticia?

Hablemos ahora de los personajes:
  1. La que vendía: secretaria, del país anfitrión-NO VENEZOLANA. Despedida al conocerse sus manejos. ¿Qué faltó por hacer? Corregir las fallas para que no se siguieran presentando. Investigar cuales fueron los pasaportes entregados de manera irregular, retirarlos y repetir el proceso bajo parámetros –como mínimo- de seguridad (internacional). ¿Lo hizo su abogado policía?
  2. El primero en hablar: (Misael López, exconsejero legal de la embajada de Venezuela en Irak entre 2013 y 2015)  Si algo llama la atención de este personaje, que en vez de cumplir con su trabajo prefirió irse a España con su maleta de copias que no le probaban nada a nadie, fue lo que dijo su compañero (¿periodista?): no tiene dinero, ni trabajo, ni familia.Umm: ¿Y de qué vive? ¿Se alimenta de la saliva o el aire? No le parece que si sacan un especial sobre esta peculiaridad de la fuente, podríamos sacar del hambre a los millones de Seres Humanos que viven en la pobreza extrema (existe algo que se llama UNICEF, por cierto, es un organismo adscrito a las Naciones Unidas. Ellos les pueden dar cifras de los niños que se mueren a diario por inanición (en español la palabra es sinónimo de “hambre”)).
  3. El segundo en hablar, Roger Noriega, ex embajador de Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos: “Si no tomamos las riendas de este asunto, habrá personas que morirán”, advirtió., Recibió innumerables “chismes” de militares de países latinoamericanos que estaban recibiendo personas con pasaporte venezolano –y que no hablaban español-.

Si en algún momento de ocio tienen suficiente dinero para venirse unos días, encontrarán que Venezuela es como New York: un crisol de culturas y razas diferentes. Y todas viven en santa paz. Nuestros problemas de violencia son otros. Pregunto. Si alguno de sus familiares o amigos estuviera en un país que lo está destruyendo una guerra, ¿no haría lo que fuera por ayudarles? Por sacarlos costara lo que costara…
¡Por traérselos a su casa! Aunque no sepan el idioma ni las costumbres nativas.
Eso se llama “desesperación” mis estimados señores de CNN. Uno emigra a donde cree que estará cómodo al menos durante los primeros días, mientras se adapta y ve si le gusta.
Según ustedes la venta de pasaportes a “terroristas” –que es como lo quisieron presentar- comenzó al principio de la revolución bolivariana. Desde entonces Gran Bretaña, España, Francia y los Estados Unidos –por sólo mencionar algunos lugares- han sufrido múltiples ataques terroristas, y en ninguna parte ha salido a relucir uno de esos pasaportes.

El auto cumplimiento:
El problema de mi querido rumorologo (no sé si existe la palabra, pero me parece que define bien a alguien que se dice periodista, pero que solo sirve –o al menos en esta ocasión- para regar chismes) es que usted Sr. Del Rincón, junto con su equipo (y arrastrando de paso a una cadena de noticias que se jacta de su prestigio) acaban de crear una “profecía auto cumplida” (también llamada el “fenómeno pigmalión”- que no es otra cosa que “…una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad”[5]). Le explico. Ya ustedes pusieron en la mente de las personas (terroristas incluso) que los pasaportes venezolanos pueden ser no solo modificados, sino comprados –en eso estoy de acuerdo, nuestro problema de corrupción es grave y en todas las esferas de cotidianidad- y peor aún, que con ellos se puede entrar –dudo que la mayoría de los venezolanos lo supiéramos- a más de 100 países SIN NE-CE-SI-DAD de VISA.
Y todo porque ustedes quisieron pegar el bombazo.
Estoy de acuerdo con Roger Noriega: AHORA sí tenemos que hacer algo, y el gobierno venezolano debiera ofrecerle a los potenciales países víctimas –no ha ustedes. Ya el mal está hecho-  toda la ayuda posible. Póngalo en su “to do”, porque en cualquier momento, a partir de ahora, alguien va a utilizar esta técnica que ustedes expusieron, y va a morir mucha gente. Inocente mis estimados, pero claro, eso a ustedes no les importa. Solo estaban haciendo su trabajo.

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