domingo, 12 de noviembre de 2017

Venezuela y la pugna sustentada en un mismo ¿Liderazgo? político

Nuestros autoproclamados líderes adolecen de una similitud extrema. Son pocos los que hablan con argumentos, o como dirían los viejos: con los pelos en la mano, por eso digo que tal o cual… Se ha hecho costumbre en nuestro país que, para sustentar la opinión propia, o atacar la del contrario, se apoyan los argumentos en el «imaginario colectivo». La mayoría de los entrevistados, profesionales o no, en cualquier momento suelta la frase: “es que yo me imagino…” Tal práctica es ya tan común, que el uso de quimeras, fantasía, simulacro, y el capricho, parecen algo usual para gestionar las riendas de la nación, bien porque la cúpula ya instalada (gobierno) o bien por la cúpula que desea instalarte (oposición).  Tan profunda es la ignorancia, que hasta se han publicado libros (¡y se están vendiendo!) explicando que la gran mayoría de la población que apoyó al comandante, cayó presa de una brujería (Harry Potter es un cuento para niños, señores, por favor).
Northouse en 1997, explicaba:
“El liderazgo es un fenómeno eminentemente social, en el que una persona –líder– ejerce la influencia sobre un grupo de personas –seguidores– para el logro de ciertos objetivos.”
Veinte años más tarde, Ester Martínez-Ros (2010) afirmaba, independientemente de si el grupo que se dirige es formal (definido por el organigrama de la empresa) o informal (definido por las relaciones sociales que se desarrollan dentro de la empresa), que el liderazgo no consiste en “dirigir” la empresa (lo que implica básicamente “implementar decisiones, coordinar (y) resolver problemas”). Sino “establecer un rumbo, comunicar y servir de inspiración”. El tema de esta publicación es sobre «liderazgo político», pero las bases son exactamente las mismas (seas un padre, madre, tutor, maestro, funcionario, etc.). Un liderazgo real tiene que ser inspirador, y para ser inspirador, tiene que ser honesto, transparente, respetuoso (con todas y todos, fuera y dentro del país), tener sólidos principios morales (ética y visión) pero, sobre todo, algo que está en todas las filosofías y en todos los textos serios que abordan el tema: para lograr solidez, debe «PREDICARSE CON EL EJEMPLO». Esta manera de persuadir fue explotada por Bolívar y sus libertadores, profesionales en su gran mayoría, masones –de los mismos que inauguraron los Estados Unidos de América, he inspiraron la Revolución Francesa. Además, estaban «excelentemente educados». Nuestro padre de la patria no fue a una escuela superior, pero tuvo los mejores tutores (en América y en Europa) que le pudo pagar su familia (una de las más acaudaladas del planeta), y los registros históricos apuntan, que su valor y gallardía eran respetadas por los más poderosos ejércitos del momento.
Pero no nos desviemos. La sociología, de la mano de Lewin Kurt (1939), y la psicología [Alejandro Castro y Martín Nader, en un trabajo para el boletín de Psicología Nº 82, 2004] tipifican el liderazgo de manera parecida:
Carismático y/o Considerado: Basado en condiciones innatas de simpatía y proyección personal, es precisamente el “líder natural por excelencia: el que aparece de manera espontánea”. Aunque sus equipos suelen ser muy activos y están siempre motivados (el preocuparse por sus seguidores, y asignarles tareas bien estructuradas, aumenta su desempeño y satisfacción), a pesar de lo cual «este tipo de líderes creen más en sí mismos que en su equipo». En Sociología sería identificado bajo la categoría de Weber: como alguien que «a través de su comportamiento» logra una fuerte conexión emocional con sus seguidores. (El Chávez que todos los grupos políticos desearían de su lado, tanto así que, a años de su muerte, todavía lidera la propaganda del Estado).
Democrático: Basado en la autoridad que da el conocimiento (estudios superiores o amplia experiencia) y la promoción del trabajo en equipo. Es el que nos trata de vender la Oposición, pero que se esfuma cuando saltan a la luz sus continuas batallas internas: si no pueden ponerse de acuerdo para presentar un frente común que les permita la victoria electoral ¿cómo será si ganan la presidencia?
Autoritario, autocrático o directivo: Se ejerce por el poder que da el cargo, y se caracteriza por dirigir de manera dictatorial: imponiendo criterios propios, o de un grupo de elegidos. Por lo general, es el «menos efectivo»: “La figura autoritaria dicta la dirección, dejando a los miembros en la oscuridad acerca de planes futuros; elige cuáles miembros trabajarán colaborativamente y determina (…) las tareas de trabajo para los equipos. Es nuestro camarada presidente obrero (hasta hace poco era chofer). Aunque puede hacer consultas, la decisión final siempre será suya. “Este tipo de liderazgo genera temor en los seguidores, ausentismo o rotación constante del personal”. Y aunque este tipo de líder resulta indispensable, cuando se pierde el control de la situación(aparecen «grupos conflictivos») la línea divisoria entre liderazgo y opresión, tiende peligrosamente a desvanecerse. Los ejemplos abundan: La matanza perpetrada por policías colombianos que recibieron la orden de erradicar los cultivos de coca; Los atropellos –que han causado algunas muertes- por policías argentinos para contener las revueltas de los indios mapuches.


La desproporcionada violencia de la policía española en un intento por evitar el referéndum independentista español.




 Las terribles golpizas que las féminas de la guardia nacional, les han dado a algunas féminas de la oposición, y por lo cual –tristemente- les han dado hasta medallas. (Que tire la primera piedra quien se sienta libre de pecado). Por otro lado, para la sociología existe el que llaman:
LAISSEZ FAIRE” o Liberal: Se desarrolla a partir de las normas y costumbres (este modelo deja -desde un principio- todas las decisiones al colectivo [los subordinados] que cuando tienen precarias características socio académicas: -carecen de las herramientas necesarias- no visualizan ni comparten un rumbo especifico, porque, aunque saben lo que quieren “no saben” cómo definirlo para ponerlo en práctica. El “Laissez Faire” viéndolo en frío es más bien una “ausencia de liderazgo”, y desde los ciudadanos de a pie –como yo- pareciera una estrategia gubernamental del estado venezolano, en el pretendido de que el pueblo venezolano tome las riendas, y zafarse de su responsabilidad histórica al, luego de 16 años en el poder, no solo quebrar uno de los países más ricos del orbe, sino plantearle una deuda de 150 mil millones de dólares –y sin explicación de ningún tipo-.
La psicología agrega lo novedoso en el tema: el Participativo (impulsa, capacita y valora la calidad de los “resultados”, y el Orientado al logro de las Metas, con sobrada vigencia en los países del primer mundo.
JJ Benítez en sus libros de «Caballo de Troya», pone en boca de Jesús de Nazareth: «en el mundo del Padre, el amor es la única moneda de cambio». Dudo mucho que sea buen consejo pedirla a nuestros líderes que se amen, como ÉL los ama, pero sería excelente, si comenzaran por lo menos a dejar el antagonismo y la revancha. Nuestros líderes, si en verdad lo son, deben buscar alguna manera que nos permita a todos en Venezuela «SUPERAR LA INTELORANCIA», porque si en 16 años el pleito lo único que ha logrado es meternos en una crisis de rasgos históricos únicos (la diferencia, por cierto, entre ricos y pobres, es hoy día, abismal. Los ricos viven en dólares –bien por ellos-, los pobres en cambio, vivimos con sueldo mínimo, y en bolívares –que cada semana valen menos-).
Sirva como ejemplo las siguientes noticias, para evidenciar la estrategia tipo carro chocón de la oposición (los ejemplos del gobierno son demasiado continuos y cotidianos):


Octubre 29, 2017. www.el-nacional.com: «JULIO BORGES “EXIGIÓ” A MADURO REFINANCIAR LA DEUDA EXTERNA VENEZOLANA»
El 03 de Noviembre aparece en la web www.elmundo.es, un artículo firmado por Daniel Lozano y Diego Santander: Venezuela: «MADURO ORDENA REFINANCIAR TODA LA DEUDA EN VENEZUELA».

Y el mismo día, El Nuevo País (03/11/17: www.elnuevopais.net) reseña: «DE MOMENTO OPOSICIÓN VENEZOLANA NO APROBARÍA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA»

Y entonces: ¿cuál es la burla?
¿Quién es el público de la Oposición? Porque el venezolano no parece.
Otro ejemplo. En la radio hay un programa matutino de un señor muy serio él. Voz varonil y supongo que seductora. Es un programa de opinión caraqueño, muy querido y respetado, y seguido por la Oposición. Convencido de mi necesidad de estar informado y escuchar a ambas partes, he estado oyéndole. (Estamos claro en que para el Gobierno la Venezuela madurista es «perfecta», y aquí no se habla mal de nadie. Pero todos los gobiernos se tiran flores a sí mismos, si no, ¿quién?) Tal vez sea un poco ignorante, pero las siguientes palabras, de los «expertos» traídos al programa, no las encuentro por ningún lado:
1. «Encarapicha», lo dijo una historiadora (¿?)
2. Tramintido;
3. etrampado (un acompañante internacional);
4. ponido (lo dijo un diputado de la asamblea, abogado de paso);
5. farmatólogo (dicho por un doctor, asumo que tratando de referirse a un farmaceuta).
Por otro lado, cada vez que termina el programa de información gubernamental, transmitido en cadena nacional todas las mañanas (y bastante parecido a los esquemas o edictos más propios del comunismo ya obsoleto, el de las Repúblicas soviéticas antes de caer el muro, y el de Mao, antes de la vergüenza de la Plaza Tiananmen), el presentador del programa señala con un fuerte dejo de ironía “volvamos a la realidad”.
Me llamó poderosamente la atención, y como a veces se presentan algunas respetadas eminencias, no tanto por ser o no de la Oposición (como los rectores de algunas de las mejores universidades del país) continué la rutina de ponerlo cada mañana. Sin embargo, en estos días –mientras cocinaba mi desayuno- se me enredaron las manos y me vi obligado a escuchar los comerciales (que patrocinan el programa por supuesto), y me quedé en el sitio.
No falta un momento en que alguien en la transmisión hable de lo mal que están las cosas: hay gente comiendo de la basura; muriéndose por falta de medicinas; abandonadas en las cárceles venezolanas; la inflación nos tiene contra la pared…
Y un largo rosario que, fuera de si es o no cierto –y probablemente lo sea, que es lo triste- son argumentos que pierden total validez cuando escuchas lo que venden:
Compras e inversiones en los Estados Unidos.
Cruceros en el exterior.
Vuelos a Miami.
Vehículos 4x4 (con sello hecho en Venezuela, cuando que todo el mundo sabe que no hacemos ni un tornillo)
Franquicias inmobiliarias
Vuelvo a preguntar.  ¿Cuál es la burla? ¿Por qué? ¿A quién está dirigido finalmente? Me dices que el país está en la ruina ¿y vendes viajes al exterior? ¿Compras en los Estados Unidos?
Nos estamos muriendo de hambre, y ¿me ofreces vuelos diarios a Miami?

Uno de los problemas que tenemos, es que ninguno de los bandos se tolera; ninguno da su brazo a torcer, ambos se burlan del ciudadano de a pie (y lo hacen descarada y continuamente); pero, sobre todo, trabajan tan mal su papel, que ambos bandos (gobierno y Oposición) parecen vivir únicamente para sostener la vigencia política del contrario.




Los afectos al gobierno, por cierto, tienen meses planificando el embate electoral de las presidenciales el próximo año, de hecho, nuestro camarada autobusero hace ya algún tiempo que ejerce el yoísmo (yo hice esto, yo hice aquello, yo soy); y la Oposición no tiene un contendiente claro, mucho menos una estrategia. Si las elecciones fueran en enero, de seguro las perderían, y sin trampas. Cabrá esperar cuál de los dos bandos logra mayor influencia internacional para lograr o evitar una intervención extranjera (aupada por el gobierno con sus gritos e insultos a los funcionarios extranjeros, comenzando por la Casa Blanca): la Oposición, que cree que las autoridades norteamericanas trabaja para ella, o el gobierno, que asume el compromiso tácito de Rusia y China, sin tomar para nada en cuenta, que quizás ganen más, dejando caer lo que, para sus autoridades, en términos de estrategia geopolítica, es solo un peón.
El liderazgo implica ciertas características, a partir de las cuales recibes con el tiempo ciertas consecuencias (inevitables, por cierto) y se ejerce, repito, predicando con el ejemplo. Y no vamos a salir de esto, hasta que todos y cada uno de los venezolanos entendamos, que «todos» debemos aprender a ser líderes de nuestro destino (no esperar a un caudillo político-militar, ni al mesías religioso). Debemos aprender a ser eficientes y efectivos, para lo cual debemos ser honestos, transparentes, respetarnos -ante todo- unos a otros, y estar muy bien preparados.



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