sábado, 9 de febrero de 2019

Maduro, el de la 4ta, primera parte


Por otros veinte años


Acompaño a todos los compatriotas en su lucha, el camarada presidente autobusero “parece” por las evidencias, que es más de lo mismo. ¿Dónde dejó al comandante? ¿En su bonita tumba, sellada para que no se revise su cuerpo, y todos sepamos el motivo real de su muerte?

No comparto la auto elección de Guaidó -a dedo solo Jesús mi hermano, y resucitó- pero como alternativa opositora la celebro con fuegos artificiales. Me parece que está solo -toda la Oposición gestiona desde afuera, a buen resguardo- y aunque es a lo que nos tienen acostumbrados los adversarios políticos del chavismo, que evidentemente no “pensaron” la estrategia ellos, el pobre Lancelot merece todo nuestro respeto y apoyo.

Camarada Maduro, así por encimita tiene varios millardos en Inglaterra y unos 550 millones en los Estados Unidos. Eso indica que, por la medida pequeña, Venezuela debe estar como una tacita de plata: ¿a qué le tiene miedo?

Deje entrar la ayuda humanitaria, con cámaras y todo. Muéstrele al mundo -con evidencia- que la Oposición está mintiendo. Enséñele al camarada Erdogan, y a los Rusos y a los Chinos, que en verdad todo es una mentira, de la Oposición.
Repito:
¿a qué le tiene miedo?
¿A que algún abusador se ponga a sacar cuenta de cuantos dólares de los de Inglaterra y Estados Unidos, toca para cada venezolano, mientras no puede conseguir ni siquiera una aspirina, o un rollo de papel toalet en las bodegas cercanas?

No me diga que eso es cierto.

Permita que ingrese la ayuda humanitaria. 

Recuerdo que una de las primeras consignas del difunto fue precisamente su arenga sobre los militares: jamás soldado alguno irá contra el pueblo
Palabras más, palabras menos.

Le cuento, para instruirlo. Disculpe si lo ofendo: matar gente en las manifestaciones es Crimen de Lesa Humanidad.
Tener pasando hambre a su pueblo, para obligarlos a botar por usted, es Crimen de Lesa Humanidad.

Estoy de acuerdo de que el problema de la droga es un asunto norteamericano (la pagan por toneladas y en dólares, de los buenos), pero si usted y la gente que lo rodea, está libre de pecado, ¿a qué le temen?

No me diga que han estado engañando a todos.

Termino con un comentario -que me parece anónimo- aunque lleva años asignándosele a los grandes líderes mundiales, desde las guerras independentistas:

Puedes mentirle a una persona muchas veces,
puedes mentirle a muchas personas, una vez,
lo que no puedes hacer, es mentirle a todos, todo el tiempo...”


Acepte las elecciones, y la ayuda humanitaria. Si todo está verdaderamente perfecto, la Oposición -sorprendida como todos por el valor del pana Guaidó- desaparecerá como por arte de magia. Y de seguro, ustedes ganan nuevamente, por otros veinte años.

Nota: La foto es de EL HERALDO

domingo, 26 de agosto de 2018

Introducción de El No-Mundo
El hombre está sentado detrás de su escritorio. Mientras observa el poema, su mente se escapa y repite, como una video grabadora, la conversación que tuvo la noche anterior con un médico que, sin saber en principio de quién hablaban, accedió a ayudarle en un tema bastante fuera de lo común:
A todo lo largo del mundo -explicó el galeno- muchas personas padecen de algún tipo de afección psico-maníaco-depresiva, un tenebroso título con el que médicamente, se identifica a los que, en algún momento de sus vidas, tienen, tuvieron o tendrán, solo por tristeza, ganas de morir... ¿De eso se trata, no? - él hombre asintió, y dijo, pensativo:
Los Orientales los llaman “Espíritus Solitarios”. ¿A conocido personas con esas características? - El pediatra sonrió, meditó unos segundos y señaló:
Me parece que no estaría muy lejos si nombro a Janis Joplin (La Perla);  Margaux Hemingway; Jim Morrison; Kurt Cobain; Marilyn Monroe; Los Beatles; Reverón, Rembrandt, Bolívar; y uff, ¿qué te puedo decir?, supongo que un montón de otras personas, anónimas o no, que siendo como ellos, nunca llegaron ni llegarán a ser importantes para nadie; excepto, quizás, un perrito pequeño y peludo, o alguien que les ame con locura, que es más de lo que la mayoría pudiéramos decir. -Ambos asienten. El médico continúa:
En un artículo de diciembre de 1.994, supongo que no lo conoce, aparecido en el excelente y añorado dominical del diario Economía Hoy -añorado por mí al menos, ya hace mucho que está fuera de circulación- Sergio Dahbar habló de la fragilidad de Silvia Plath, de su diagnóstico como maníaco-depresiva, de la violencia psiquiátrica a la que fue sometida; mencionó además, aunque no incluye mayores detalles, dos autobiografías de otros que sufrieron de lo mismo: «ABAJO», de Leonora Carrington, publicado a mediados de los cuarenta, y «LAS MEMORIAS DE UN NEURÓTICO», del Dr. Schreber, principios del siglo XX, me parece.
Conozco algo sobre Silvia Plath y los electro shock a los que fue sometida.
Triste y supuesta solución nacida en un matadero para cerdos.
¡Y los shocks de insulina¡, por favor, ambos eran procedimientos famosos, pero por sus resultados casi inmediatos...
La locura o el suicidio, lo sé. Hubo otro reportaje que tocó el tema. Creo que apareció en julio de ese mismo año. Allí, un señor llamado Jerry Adler explicó los síntomas:“Abrumadoras sensaciones de ansiedad, inseguridad y falta de autoestima; ataques de aletargamiento profundo, o períodos de euforia que lo lanzaban a algún nuevo y dinámico proyecto.” ¿Le suena conocido? Perdone si le ofendo de algún modo, pero a diferencia del común, no creo que sean signos de locura. Buena parte de la humanidad lo padece ¿Qué siente usted? -

Pensó antes de responder. Al contrario de lo que supuso al principio, no se sintió incómodo al verse descubierto. Finalmente dijo, jugueteando con la humedad que se reflejaba en la pared del vaso de su bebida:
Es como si estuvieras montado en una ola de seis o siete metros: en un momento estás en la cúspide, al siguiente estás en el fondo: euforia-dolor, en ese orden. Dolor en el alma. Perenne, se aferra al corazón; es un sentimiento que vive conmigo y del cual no puedo apartarme, vaya a donde vaya, haga lo que haga. Y es así desde niño.
¿Maltrato infantil? ¿Abuso sexual?
Maltrato infantil, creo. Psicológico. Recordaría si hubo abuso sexual. Adultos intentaron  acercarse, pero a Dios gracias me daba terror, y siempre me escabullía.
Entiendo. Bueno. No hay edad para que se manifieste. Al menos es lo que se sabe. Tampoco manera de enfocarlo en un determinado margen social, biológico o situación específica. Mucho menos predecir qué o cuando sucederá. Los científicos, los médicos, por desgracia, no sabemos mucho, solo que puede aparecer.
¿Algún remedio?
Químicos. Hoy día todo se arregla con químicos. Pero yo no le puedo recetar. Bastante gente se ha refugiado en la bebida, que es un grave error, espero que no sea su caso.
Por un tiempo.
¿La Religión?
Me lo han insinuado, pero me molesta la gente que piensa que Dios solo se encuentra, dentro de las cuatro paredes de sus particulares iglesias, o en el interior de figuritas de yeso, cartón o madera.Y entonces solo en esos lugares se porta bien.
Entiendo: en la repetición hasta el cansancio de una liturgia supuestamente sagrada, o en el desprecio por aquellos que no pertenecen al culto. -Vuelven a sonreír, el hombre pide dos tragos más; se conocieron esa tarde, en una reunión de negocios. Por la noche fueron todos a cenar,  y finalmente quedaron ellos en la barra. El galeno agregó:
No debiera tomárselo tan a pecho. En “todas” las religiones por desgracia, existen segregaciones parecidas. Supongo que es su manera de mantener el orden, es por lo que creo que desprecian al prójimo que no pertenece a su culto, aunque prediquen la verdad y la justicia. Usted no es el único con la verdad en su mano. Mucha gente se ofendería si nos escuchara. -Soltó una carcajada para sí mismo: ¿Cómo sobrevive?
Soy ratón de biblioteca. Cuando se hace desesperante: leo, estudio, hago ejercicio. Supongo que fue así que me hice adicto al trabajo, me obligo a estar siempre ocupado.
Eso no es bueno. Meditación, autocontrol, Tai-Chi, Yoga.
Algo de eso. Dígame una cosa, ¿existe algún tipo de estudio que determine el vínculo entre la enfermedad y el consumo de drogas? Llámese Cocaína en Norteamérica, Opio en los Países Asiáticos, Heroína en Europa, o Vodka en la extinta Unión Soviética.
Marihuana en Latinoamérica... -susurró el otro, pensativo- No, de hecho ahora que lo menciona... La propuesta es interesante. Si lo hay no lo conozco. Pero insisto, no creo que sea una enfermedad, son muchos los que padecen algo parecido. ¿Sufrió algún tipo de acoso en casa? -el hombre asintió con cierta gravedad:
Mamá era insoportable. Podría llamarse Acoso. 24 horas de vigilancia, 365 días al año. Ni siquiera me dejaba hablar. En cualquier momento entraba al baño a ver que estaba yo haciendo. Y cada vez que llevaba a alguien a casa, a un amigo o amiga, disfrutaba relatándole lo que, según su punto de vista, eran mis estupideces. Opté por no presentarle a nadie, porque una vez que la escuchaban, me perdían el respeto e intentaban...
Repetir su actitud.
Ajá. Algunas amigas se le escabullían. Y en secreto me mimaban. A ellas les debo la forma de caminar, el cariño con el que me gusta tratar a las mujeres, cuando me lo permiten; mi forma de besar... Cuando crecimos, mis hermanos se hicieron sus aliados para evitar que los convirtiera en objetivos tácticos. Cuántas personas…, ¿somos muchos?
¿Maníacos depresivos? Las estimaciones de la Asociación Médica de Estados Unidos para el año 2.000, si mi memoria no falla, mencionó a poco más de 350 millones de Seres Humanos.
¿¡Trescientos cincuenta “MILLONES”!?
Deprimidos -y muchos no saben el por qué- indiferentemente de su color, ideología, religión, posición social o geografía. Usted es más común de lo que piensa. ¿Por qué cree que se vende tanto chocolate? Los antidepresivos son uno de lo medicamentos más buscados a nivel mundial.
Pero para la cultura Occidental somos Enfermos Mentales. Es por lo que nadie habla sobre ello.
Ignorancia. De allí parte el temor. ¿Qué tanto le afecta, o de qué forma?¿Podría explicármelo?-
Medita nuevamente, no es nada fácil.
Ciclos de tristeza. Lapsos que se repiten con la regularidad de la Luna llena sobre Caracas. Parecidos, supongo, a la pequeña incomodidad que reportan los vientres femeninos todos los meses. 
Interesante.
Es algo que maltrata el alma.
¿Cuanto dura?
Siempre poco más de dos días. Si sucede los fines de semana, aparece luego de mi acostumbrada siesta por las tardes, es entonces cuando siento que el vacío, este vacío-personal-mío, se hace grande, inmensamente grande, tanto, que desde el piso donde me gusta dormir cuando paso el día en casa -por mis molestias en la espalda- con las piernas sobre la cama, me da la impresión de que mas allá de las paredes del cuarto no hay absolutamente nada. Es una sensación sumamente extraña, que me recuerda, nunca he sabido por qué, lo que he leído sobre Hiroshima justo después del paso del Enola Gay, y su solitaria bomba atómica. Dios, el sublime y bondadoso, el que es todo sabiduría, no el colérico y justiciero de los libros sagrados; Jesús de Nazareth, mi versión personal por cierto, no el acartonado por las diferentes iglesias cristianas; el amor con el que algunas “princesas” me han devuelto a la vida, muy pocas por cierto, a veces sin yo pedirlo; y la verdad con la que trato de afrontar mi día a día, constituyen una alarma que en los primeros años, cuando adolescente y luego de algunas muertes en mi entorno, sonaba a cada rato y me gritaba al corazón “no lo hagas”. Porque eso es lo que produce la sensación: ganas de abandonarlo todo. De suicidarte.
Algunas muertes en su entorno.
¿Por qué lo dice?
Posible detonante. ¿Cómo se definiría a si mismo?
Oh, bueno. Alguien que nunca ha podido superar la sensación de ser uno de esos seres extraños, que necesitan de ayuda especial para adaptarse, más o menos, a lo que el hombre común entiende como Sociedad.
La maníaco-depresión es básicamente un difusor de la personalidad, debe entender eso, y  algo muy... Normal, que 350 o 400 millones de seres la padezcan en alguna u otro medida, es prueba más que suficiente. Ahora, eso no quiere decir que vaya a rendirse; como le digo, yo no puedo recetarle, pero puede buscar ayuda médica, es lo que le recomiendo, si no quiere, entonces siga como va: consulte, aprenda, busque alternativas. Pero por favor, no se aísle. Es lo peor que puede hacer.  Debe  superarla, controlarla, mejorar la calidad de vida propia ayuda mucho; ponga esmero en la forma en cómo se desenvuelve, en cómo se trata a si mismo y al entorno con el cual se relaciona, sin menoscabo, eso es primordial, de nada ni de nadie. Mucho menos de usted mismo. ¿De donde cree que sale eso de «en casa de herrero cuchillo de palo»? Son incontables las personas que viven arreglándole la vida a los demás, sin preocuparse por la propia, al menos en este país. Los Maníaco Depresivos, no permita repito, que el nombre le asuste, son solo seres especiales, ni mejores ni peores. Solo diferentes.-



Su mente vuelve a la realidad. 

El poema aparece nuevamente sobre su escritorio, extraño y perdido como un ave Do-Do. Se encuentra mezclado con recortes de prensa, con minutas y notas sueltas, notas sobre su trabajo, sobre claves de investigación, detalles que quizás no quiere olvidar, o que tal vez le ayuden a identificar párrafos, frases, información clasificada, o cosas  que han dicho y que, para lo único que sirven, es para atar cabos sueltos y solucionar problemas -supuestamente- insolubles. 



Pero el trabajo es solo eso, y él lo sabe. Puedes ganar dinero y comprar cosas. Distraerte. Creer que olvidas. 




En cambio, la dulzura de ellas... 

La dulzura de ellas le han devuelto a la vida.
Muy pocas por cierto. No todas tienen el valor de liarse con un «bicho raro».
Y sucedió cuando ambos eran niños o entraban a la adolescencia.
A los 16 ya había perdido a cuatro de las que inflamaron su corazón, que le hicieron creer, que no era tan raro: enfermedades naturales, o accidentes...
A los 23 su mejor amiga creyó que sus secretos no eran secretos, sino argucias para engañarla. Y lo traicionó, «por si acaso...»



De allí, y de lo blando de su padre, siempre regresando al hogar a pesar de todos los desprecios, públicos y privados, a los que era sometido en casa. Bueno.

De todo eso nacía su desprecio por los hombres.

Más tarde, cuando regresa del trabajo, se arroja al sofá; está sumamente agotado, como siempre. El sueño lo atrapa rápidamente, y entonces sucede.
Sin saber cómo, vuelve a su particular universo, aquel de donde quizás nunca debió haber salido; es como el poeta que se siente perdido en un mundo que no comprende.

(...)



Capítulo III: La Tempestad
La otra noche me dijo un sueño,
en voz baja y preocupado,
con un tono más bien escabroso,
que te había visto,
y yo,
torpe de mi,
no supe qué hacer,
peor aún, cuando el sueño
comenzó a decirme como eras,
desperté.

Algún día te encontraré,
lo sé...,
algún día.

Al final de la tarde
cruzamos La Línea,
que es el nombre que le dan a
la frontera,
y descubrimos,
no sin sorpresa,
un zumbido,
que reverberaba sin descanso,
denso y atormentado,
a todo lo largo de un horizonte
que, como ya dije,
no se veía acabar,
ni de un lado ni de otro;

La Tristeza se apretó a mi tan fuerte
que casi me hizo daño,
pero,
fiel a mi torpeza,
me hice el Güaro.
Y lentamente,
muy lentamente,
entramos en aquella pared de lluvia que caía,
ensordecedora
e inconmovible,
sobre todo lo que alcanzábamos a ver,

Soledad iba por delante,
alerta,
guiando nuestros pasos.

Recuerdo que por un segundo no más
sentí miedo.

Por un segundo no más.

Con una mano me aferré a Dios,
y con la otra,
esperanzado,
me aferré a ti...

Y continué,
pendiente de ver en donde terminaba
todo aquello.

Pero la lluvia nunca cesó,
y fue así,
poco a poco,
que comenzamos a entender por qué,
aún las gentes del No-Mundo,
prefieren no entrar a esos
olvidados senderos
a los que llaman,
no sin razón,
“La Tempestad”.

No habíamos andado mucho
cuando la Tristeza se desmayó,
debí suponerlo,

La Soledad saltó, presta,
y me ayudó a sostenerla,
la colocamos sobre el terreno,
con cariño,
tratando de que la lluvia no la ahogara.

Saqué un poco de sabor de mi boca
y lo llevé con mis dedos hasta la suya,
como cuando éramos niños
y de ese modo,
me salvaba ella la vida...

De pronto balbuceó:
- Es la Melancolía Mayor...,
moriremos..,
moriremos de tristeza...-

Y solo entonces,
cuando dijo eso,
fue que entendí sus temores;

la cargué,
desesperado,
al borde mismo de la locura,
y corrí
junto a Soledad.

Corrí como un perseguido,
por los caminos
desamparados de aquella
pequeña parte del No-Mundo.
Se escuchaba por allí el llanto de los niños,
y el de los adultos,
de donde quiera que miraras,
y también el de los ancianos.

Se oían lamentos de todos los seres,
en todos los lugares…,
y era un mismo lamento.

Y es que en ese lugar
estaban instaladas todas las Penas,
y aún mas,
estaban todas las Tragedias por venir.

Todas ellas habían comprado sus parcelas,
las habían acondicionado.
Y esperaban,
pacientes,
a que sus respectivos tiempos llegaran.

Para ingresar al mundo.
Al mundo real,
el verdadero,
el tuyo.

Y hacer,
lo que tenían que hacer…
(...)

Prosigo.

Las condiciones de la Tristeza
continuaban razonablemente estables,
razonablemente...

Lo cierto del caso es que
mi más fiel compañera
desde niño,
yacía inconsciente entre mis brazos.
No dormía,
más bien parecía haber entrado en un
coma melancólico,
un coma para lo cual
ciertamente,
creo que no hay cura.

La Soledad y yo levantamos
campamento,
lo hicimos callados y pesarosos.

Fuera
nada había cambiado,
continuaba allí la lluvia perenne,
un frío que te helaba los huesos,
y una tristeza más grande
que la suma de todas las
tristezas juntas.

Soledad salió delante.

La Tristeza,
mi tristeza,
nuestra tristeza,
pensé yo...

La cargué con mucho cuidado,
me disfracé de Alma en Pena
y volví a correr,
a correr como un loco,

Debíamos encontrar pronto la salida,
de otro modo moriría irremediablemente,
y qué sería de mi sin mi Tristeza,
¿qué,
oh Dios,
sería de mí...?

Y corrimos, repito,
corrimos por senderos obscuros,
por callejones solitarios,
por playas llenas de desperdicios,
por callejuelas sucias y olvidadas.
Y todo era una sola tormenta,
era lo único que había,
que se escuchaba,
que se veía,
era lo único real en aquella
parte del No-Mundo.

No hubo descanso
alguno para estos tres viajeros,

vagabundos errantes de un mundo en llamas,
sobrevivientes únicos de una
civilización
perdida,
pequeñísimos fragmentos de un Dios
que todo lo ama...

(...)

Nota:
El secreto del “Poema en el Escritorio” es que la persona por la cual clama el esclavo (el Ser Humano, en todas sus facetas y expresiones) está muerta. Asumo que los que han vivido la experiencia (perdido a un familiar, amante o amigo, indiferentemente de las características que les han unido) entenderán mejor la alegoría: el dolor te carcome por dentro, casi como una bestia que no puede controlar su apetito; a lo lejos, en el horizonte, la Locura te hace señas, invitándote a un festín. Los que sobrevivimos -a pesar de las apariencias y de nuestro silencio- nunca seguimos siendo los mismos. Ojalá pudiéramos evitarla, pero asumo que es parte del protocolo de vivir, de perder y ganar, de caer, y levantarse.


lunes, 13 de agosto de 2018

Recién publicado: EL NO-MUNDO
          Esta es una obra que fue escrita casi sin respiro. Nació como un ejercicio literario; lo que pretendía en su momento -luego me enteré que otros autores también lo han intentado- era plasmar la historia sin pensar en ella, así, e inspirada en el último poema de mi primer libro de Poesía, una vez logradas las primeras páginas fluyó casi sin control. Hago honor -por cierto- al mote de bicho-raro con el que siempre me han etiquetado. Muchos se sienten incómodos ante mi presencia (incluyendo familiares) pero no quieren o no se atreven, ofender abiertamente. Comencé a escribir por varias razones. Practicar fue una. Realizar una catarsis sobre profundos temas que me agobiaban desde niño, fue otra. Incluyo anécdotas personales, por ejemplo, el dolor del que hablo fue cierto, pero nunca fui diagnosticado con enfermedad alguna, a no ser Asma Emocional cuando era muy niño (al parecer la provocaba el stress familiar). Lo coloqué porque no hallaba como comenzar la historia y, bueno, nadie a quien se la di a leer me preguntó al respecto. Descubrí si, que murmuraban a escondidas, unos se burlaban, otros sentían lástima, unos terceros fueron más lejos y alegaron que el material era robado. Todo ello me alejó más del Ser Humano.
Quisiera acotar también, que nunca conté con referencias parecidas a mi (era el único bicho-raro en mi zona -mi escuela y posteriormente mi trabajo, aunque por lo que se, otros parientes sufrieron como yo del acoso y la persecución parental, así que asumo que algo de raro tenían) por lo que entenderme a mí mismo, y luego comulgar eso con mi entorno, a sido de las cosas más difíciles que me ha tocado resolver; para sobrevivir -recuerdo- definí dos personalidades propias totalmente opuestas. A cada una le asigne labores específicas, y bloques peculiares de mi yo verdadero: de un lado era solo sentimientos (altruista a más no poder; tan dulce que mi sexualidad era la mayor de las veces vilipendiada, o puesta en duda), la otra era lógica, por tanto, carente de sentimientos (fría como el hielo y sumamente práctica), era la que afloraba en momentos de tensión, de peligro, o cuando descubría -a muchos les encanta- a gente que intentaba aprovecharse de mi honestidad. A raíz de eso han surgido anécdotas memorables; equívocos que me marcaron. Ofensas que nunca debí ejercer, pero si algo tiene la juventud, es que es un mar de dudas y de tropiezos.
El No-Mundo es mi universo paralelo, a donde acudo a veces a meditar. Al momento de escribir la obra, era mi cuarto de juegos, allí entraba de vez en cuando y vagaba, que es algo que siempre me ha encantado: vagar y conocer. Está compuesto de sueños, pesadillas. Esperanzas y mucha, mucha inquietud.

El autor
(...)

-El Poema del escritorio-

El Esclavo anda de un lado para otro
con su carga a cuestas,
allá en la tarima,
en medio de la plazoleta.
Es una carga pesarosa en extremo,
independiente.
Como si tuviera vida propia
se afianza a su espalda,
a sus hombros,
solo para destruirlo,
con lentitud...

A un lado está el
vendedor de Esclavos,
guía al postor,
le muestra sus dientes,
le habla de sus cualidades ,
de lo fuerte de sus convicciones,
sin embargo
él no levanta siquiera la vista,
si acaso,
de vez en vez,
gime un nombre,
y te llama...

Por tu nombre,
¿le escuchas?,
desde lejos,
cuando te pones triste
por las noches,
¿le oyes?,
¿le entiendes...?
Mírame en medio de tus sueños,
mira esto que se afianza a mis hombros
y se empeña en provocarme la muerte…

Allá,
sobre la tarima
está el Destino,
quiere lograr mi venta,

muestra mis dientes,
habla de mis dotes
y arranca de vez en vez,
alguno que otro comentario.

Pero nadie compra...

A veces pesa tanto esta tristeza,
a veces duele tanto,
que me inclino de rodillas
y gimo,
en silencio,
y menciono tu nombre,
como si fuese un conjuro,
un mágico recuerdo
que me alivia...


A veces,
el Esclavo mira al Destino,
y el Destino mira al Esclavo,
y cuando este gime por tu ausencia,
el Destino,
consciente de lo que le sucede,
grita tu nombre,
lo vocea a los cuatro vientos,
tratando de ayudarle,
pero aún así,
tú no apareces...


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domingo, 12 de noviembre de 2017

Venezuela y la pugna sustentada en un mismo ¿Liderazgo? político

Nuestros autoproclamados líderes adolecen de una similitud extrema. Son pocos los que hablan con argumentos, o como dirían los viejos: con los pelos en la mano, por eso digo que tal o cual… Se ha hecho costumbre en nuestro país que, para sustentar la opinión propia, o atacar la del contrario, se apoyan los argumentos en el «imaginario colectivo». La mayoría de los entrevistados, profesionales o no, en cualquier momento suelta la frase: “es que yo me imagino…” Tal práctica es ya tan común, que el uso de quimeras, fantasía, simulacro, y el capricho, parecen algo usual para gestionar las riendas de la nación, bien porque la cúpula ya instalada (gobierno) o bien por la cúpula que desea instalarte (oposición).  Tan profunda es la ignorancia, que hasta se han publicado libros (¡y se están vendiendo!) explicando que la gran mayoría de la población que apoyó al comandante, cayó presa de una brujería (Harry Potter es un cuento para niños, señores, por favor).
Northouse en 1997, explicaba:
“El liderazgo es un fenómeno eminentemente social, en el que una persona –líder– ejerce la influencia sobre un grupo de personas –seguidores– para el logro de ciertos objetivos.”
Veinte años más tarde, Ester Martínez-Ros (2010) afirmaba, independientemente de si el grupo que se dirige es formal (definido por el organigrama de la empresa) o informal (definido por las relaciones sociales que se desarrollan dentro de la empresa), que el liderazgo no consiste en “dirigir” la empresa (lo que implica básicamente “implementar decisiones, coordinar (y) resolver problemas”). Sino “establecer un rumbo, comunicar y servir de inspiración”. El tema de esta publicación es sobre «liderazgo político», pero las bases son exactamente las mismas (seas un padre, madre, tutor, maestro, funcionario, etc.). Un liderazgo real tiene que ser inspirador, y para ser inspirador, tiene que ser honesto, transparente, respetuoso (con todas y todos, fuera y dentro del país), tener sólidos principios morales (ética y visión) pero, sobre todo, algo que está en todas las filosofías y en todos los textos serios que abordan el tema: para lograr solidez, debe «PREDICARSE CON EL EJEMPLO». Esta manera de persuadir fue explotada por Bolívar y sus libertadores, profesionales en su gran mayoría, masones –de los mismos que inauguraron los Estados Unidos de América, he inspiraron la Revolución Francesa. Además, estaban «excelentemente educados». Nuestro padre de la patria no fue a una escuela superior, pero tuvo los mejores tutores (en América y en Europa) que le pudo pagar su familia (una de las más acaudaladas del planeta), y los registros históricos apuntan, que su valor y gallardía eran respetadas por los más poderosos ejércitos del momento.
Pero no nos desviemos. La sociología, de la mano de Lewin Kurt (1939), y la psicología [Alejandro Castro y Martín Nader, en un trabajo para el boletín de Psicología Nº 82, 2004] tipifican el liderazgo de manera parecida:
Carismático y/o Considerado: Basado en condiciones innatas de simpatía y proyección personal, es precisamente el “líder natural por excelencia: el que aparece de manera espontánea”. Aunque sus equipos suelen ser muy activos y están siempre motivados (el preocuparse por sus seguidores, y asignarles tareas bien estructuradas, aumenta su desempeño y satisfacción), a pesar de lo cual «este tipo de líderes creen más en sí mismos que en su equipo». En Sociología sería identificado bajo la categoría de Weber: como alguien que «a través de su comportamiento» logra una fuerte conexión emocional con sus seguidores. (El Chávez que todos los grupos políticos desearían de su lado, tanto así que, a años de su muerte, todavía lidera la propaganda del Estado).
Democrático: Basado en la autoridad que da el conocimiento (estudios superiores o amplia experiencia) y la promoción del trabajo en equipo. Es el que nos trata de vender la Oposición, pero que se esfuma cuando saltan a la luz sus continuas batallas internas: si no pueden ponerse de acuerdo para presentar un frente común que les permita la victoria electoral ¿cómo será si ganan la presidencia?
Autoritario, autocrático o directivo: Se ejerce por el poder que da el cargo, y se caracteriza por dirigir de manera dictatorial: imponiendo criterios propios, o de un grupo de elegidos. Por lo general, es el «menos efectivo»: “La figura autoritaria dicta la dirección, dejando a los miembros en la oscuridad acerca de planes futuros; elige cuáles miembros trabajarán colaborativamente y determina (…) las tareas de trabajo para los equipos. Es nuestro camarada presidente obrero (hasta hace poco era chofer). Aunque puede hacer consultas, la decisión final siempre será suya. “Este tipo de liderazgo genera temor en los seguidores, ausentismo o rotación constante del personal”. Y aunque este tipo de líder resulta indispensable, cuando se pierde el control de la situación(aparecen «grupos conflictivos») la línea divisoria entre liderazgo y opresión, tiende peligrosamente a desvanecerse. Los ejemplos abundan: La matanza perpetrada por policías colombianos que recibieron la orden de erradicar los cultivos de coca; Los atropellos –que han causado algunas muertes- por policías argentinos para contener las revueltas de los indios mapuches.


La desproporcionada violencia de la policía española en un intento por evitar el referéndum independentista español.




 Las terribles golpizas que las féminas de la guardia nacional, les han dado a algunas féminas de la oposición, y por lo cual –tristemente- les han dado hasta medallas. (Que tire la primera piedra quien se sienta libre de pecado). Por otro lado, para la sociología existe el que llaman:
LAISSEZ FAIRE” o Liberal: Se desarrolla a partir de las normas y costumbres (este modelo deja -desde un principio- todas las decisiones al colectivo [los subordinados] que cuando tienen precarias características socio académicas: -carecen de las herramientas necesarias- no visualizan ni comparten un rumbo especifico, porque, aunque saben lo que quieren “no saben” cómo definirlo para ponerlo en práctica. El “Laissez Faire” viéndolo en frío es más bien una “ausencia de liderazgo”, y desde los ciudadanos de a pie –como yo- pareciera una estrategia gubernamental del estado venezolano, en el pretendido de que el pueblo venezolano tome las riendas, y zafarse de su responsabilidad histórica al, luego de 16 años en el poder, no solo quebrar uno de los países más ricos del orbe, sino plantearle una deuda de 150 mil millones de dólares –y sin explicación de ningún tipo-.
La psicología agrega lo novedoso en el tema: el Participativo (impulsa, capacita y valora la calidad de los “resultados”, y el Orientado al logro de las Metas, con sobrada vigencia en los países del primer mundo.
JJ Benítez en sus libros de «Caballo de Troya», pone en boca de Jesús de Nazareth: «en el mundo del Padre, el amor es la única moneda de cambio». Dudo mucho que sea buen consejo pedirla a nuestros líderes que se amen, como ÉL los ama, pero sería excelente, si comenzaran por lo menos a dejar el antagonismo y la revancha. Nuestros líderes, si en verdad lo son, deben buscar alguna manera que nos permita a todos en Venezuela «SUPERAR LA INTELORANCIA», porque si en 16 años el pleito lo único que ha logrado es meternos en una crisis de rasgos históricos únicos (la diferencia, por cierto, entre ricos y pobres, es hoy día, abismal. Los ricos viven en dólares –bien por ellos-, los pobres en cambio, vivimos con sueldo mínimo, y en bolívares –que cada semana valen menos-).
Sirva como ejemplo las siguientes noticias, para evidenciar la estrategia tipo carro chocón de la oposición (los ejemplos del gobierno son demasiado continuos y cotidianos):


Octubre 29, 2017. www.el-nacional.com: «JULIO BORGES “EXIGIÓ” A MADURO REFINANCIAR LA DEUDA EXTERNA VENEZOLANA»
El 03 de Noviembre aparece en la web www.elmundo.es, un artículo firmado por Daniel Lozano y Diego Santander: Venezuela: «MADURO ORDENA REFINANCIAR TODA LA DEUDA EN VENEZUELA».

Y el mismo día, El Nuevo País (03/11/17: www.elnuevopais.net) reseña: «DE MOMENTO OPOSICIÓN VENEZOLANA NO APROBARÍA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA»

Y entonces: ¿cuál es la burla?
¿Quién es el público de la Oposición? Porque el venezolano no parece.
Otro ejemplo. En la radio hay un programa matutino de un señor muy serio él. Voz varonil y supongo que seductora. Es un programa de opinión caraqueño, muy querido y respetado, y seguido por la Oposición. Convencido de mi necesidad de estar informado y escuchar a ambas partes, he estado oyéndole. (Estamos claro en que para el Gobierno la Venezuela madurista es «perfecta», y aquí no se habla mal de nadie. Pero todos los gobiernos se tiran flores a sí mismos, si no, ¿quién?) Tal vez sea un poco ignorante, pero las siguientes palabras, de los «expertos» traídos al programa, no las encuentro por ningún lado:
1. «Encarapicha», lo dijo una historiadora (¿?)
2. Tramintido;
3. etrampado (un acompañante internacional);
4. ponido (lo dijo un diputado de la asamblea, abogado de paso);
5. farmatólogo (dicho por un doctor, asumo que tratando de referirse a un farmaceuta).
Por otro lado, cada vez que termina el programa de información gubernamental, transmitido en cadena nacional todas las mañanas (y bastante parecido a los esquemas o edictos más propios del comunismo ya obsoleto, el de las Repúblicas soviéticas antes de caer el muro, y el de Mao, antes de la vergüenza de la Plaza Tiananmen), el presentador del programa señala con un fuerte dejo de ironía “volvamos a la realidad”.
Me llamó poderosamente la atención, y como a veces se presentan algunas respetadas eminencias, no tanto por ser o no de la Oposición (como los rectores de algunas de las mejores universidades del país) continué la rutina de ponerlo cada mañana. Sin embargo, en estos días –mientras cocinaba mi desayuno- se me enredaron las manos y me vi obligado a escuchar los comerciales (que patrocinan el programa por supuesto), y me quedé en el sitio.
No falta un momento en que alguien en la transmisión hable de lo mal que están las cosas: hay gente comiendo de la basura; muriéndose por falta de medicinas; abandonadas en las cárceles venezolanas; la inflación nos tiene contra la pared…
Y un largo rosario que, fuera de si es o no cierto –y probablemente lo sea, que es lo triste- son argumentos que pierden total validez cuando escuchas lo que venden:
Compras e inversiones en los Estados Unidos.
Cruceros en el exterior.
Vuelos a Miami.
Vehículos 4x4 (con sello hecho en Venezuela, cuando que todo el mundo sabe que no hacemos ni un tornillo)
Franquicias inmobiliarias
Vuelvo a preguntar.  ¿Cuál es la burla? ¿Por qué? ¿A quién está dirigido finalmente? Me dices que el país está en la ruina ¿y vendes viajes al exterior? ¿Compras en los Estados Unidos?
Nos estamos muriendo de hambre, y ¿me ofreces vuelos diarios a Miami?

Uno de los problemas que tenemos, es que ninguno de los bandos se tolera; ninguno da su brazo a torcer, ambos se burlan del ciudadano de a pie (y lo hacen descarada y continuamente); pero, sobre todo, trabajan tan mal su papel, que ambos bandos (gobierno y Oposición) parecen vivir únicamente para sostener la vigencia política del contrario.




Los afectos al gobierno, por cierto, tienen meses planificando el embate electoral de las presidenciales el próximo año, de hecho, nuestro camarada autobusero hace ya algún tiempo que ejerce el yoísmo (yo hice esto, yo hice aquello, yo soy); y la Oposición no tiene un contendiente claro, mucho menos una estrategia. Si las elecciones fueran en enero, de seguro las perderían, y sin trampas. Cabrá esperar cuál de los dos bandos logra mayor influencia internacional para lograr o evitar una intervención extranjera (aupada por el gobierno con sus gritos e insultos a los funcionarios extranjeros, comenzando por la Casa Blanca): la Oposición, que cree que las autoridades norteamericanas trabaja para ella, o el gobierno, que asume el compromiso tácito de Rusia y China, sin tomar para nada en cuenta, que quizás ganen más, dejando caer lo que, para sus autoridades, en términos de estrategia geopolítica, es solo un peón.
El liderazgo implica ciertas características, a partir de las cuales recibes con el tiempo ciertas consecuencias (inevitables, por cierto) y se ejerce, repito, predicando con el ejemplo. Y no vamos a salir de esto, hasta que todos y cada uno de los venezolanos entendamos, que «todos» debemos aprender a ser líderes de nuestro destino (no esperar a un caudillo político-militar, ni al mesías religioso). Debemos aprender a ser eficientes y efectivos, para lo cual debemos ser honestos, transparentes, respetarnos -ante todo- unos a otros, y estar muy bien preparados.



Inquieta

Inquieta


Soledad llegó muy melosa y se sentó,
pesarosa,
junto a mí.
Me hice el tonto y continué enseñándole al Amor,
cosas que de la vida aún no sabe.

Soledad, ruborizada, se llevó una mano a la boca y carraspeó,
con decencia,
para hacerse notar.

El Amor me abrazó con mirada perdida y agotada.
Miré finalmente a Soledad, quien se estrujó las manos, humilló el rostro y,
mordiéndose un labio, nerviosa, me rogó que se lo contara de nuevo.

Acurruqué al Amor con suavidad,
la apreté contra mí,
como solo ella se lo merece, con mucho amor.
Y,
cansado como estaba,
repetí nuevamente:

«Hace miles de millones de años,
el Ser era lo único que existía,
a su alrededor solo había oscuridad,
una oscuridad sin estrellas,
vacía de amaneceres y de ocasos,
de tormentas y de llantos,
una obscuridad,
donde no había absolutamente nada».

¿Y entonces?,
preguntó, ansiosa, la Soledad, que es como tú,
con voz infantil,
como a veces,
en sueños,
es tu voz,
temerosa de que esta vez le cambiara el final.

«Entonces el Ser te creó a ti
-continué-
y desde ese instante, cuando lloras, Él también lo hace,
y cuando sufres, Le duele el corazón,
y cuando ríes…

Cuando ríes los Ángeles escuchan Su carcajada,
a lo lejos,
y te envidian
porque,
no importa cómo seas,
ni cuanto tengas,
ni cuanto valgas para los demás,
tampoco cual sea tu credo,
o si eres muy astuto
o muy torpe…

Cuando la Soledad se acurruque
en tu corazón,
porque a veces, lo sé,
hace mucho frío,
y la desesperanza grite y baile
alrededor tuyo,
para que la desesperación
se adueñe
de tus sueños,

recuerda que la única razón que tuvo
el Ser, para crearte:

fue para no Sentirse tan solo…»

viernes, 6 de octubre de 2017

Las «dos» Venezuela


Esta coyuntura necesita obligadamente de un primer paso: lograr respeto.
Y el respeto solo se consigue «respetando»: interrelacionarse sin agredir, sin insultar; sin burlarse del contrario y sin denigrarlo sólo porque piensa diferente.
«Por todos los caídos al no acatar las órdenes del contrario (víctimas que parecen interesarles sólo a sus seres queridos): los que murieron quemados, degollados, y tiroteados por la espalda en medio de las «manifestaciones Opositoras». Por los que se pudren en las cárceles oficialistas, olvidados por un sistema que cree que así, ejerce su derecho a defenderse. Por quienes queremos a Venezuela de vuelta, la Venezuela de todos, para todos. Perseguida por unos pocos para enriquecerse, por unos pocos que no supieron cómo manejar eficiente y eficazmente la inmensa riqueza que la historia les colocó en las manos. Acorralada por unos pocos que van afuera, para que los líderes foráneos los coloquen en el poder, porque acá no han sabido ganarse el apego electoral».

Ante todo, un abrazo. Quisiera comenzar con el siguiente párrafo:
El poder de crear al «enemigo»
“Los sistemas crean jerarquías de dominio con líneas de influencia y de comunicación que van hacia abajo y rara vez hacia arriba. Cuando una élite del poder quiere destruir un país enemigo, recurre a los expertos en propaganda para crear un programa de odio. ¿Qué hace falta para que los ciudadanos de una sociedad acaben odiando a los ciudadanos de otra hasta el punto de querer segregarlos, atormentarlos, incluso matarlos? Hace falta una «imaginación hostil», una construcción psicológica implantada en las profundidades de la mente mediante una propaganda que transforma a los otros en «el enemigo» …
Todo esto se hace con palabras e imágenes. El proceso se inicia creando una imagen estereotipada y deshumanizada del otro que nos presenta a ese otro como un ser despreciable, todopoderoso, diabólico, como un monstruo abstracto que constituye una amenaza radical para nuestras creencias y nuestros valores más preciados. Cuando se ha conseguido que el miedo cale en la opinión pública, la amenaza inminente de este enemigo hace que el razonable actúe de una manera irracional, que el independiente actúe con obediencia ciega y que el pacífico actúe como un guerrero” .
Desde abajo, el párrafo anterior explica lo que –para nosotros- es la esencia del problema en el que actualmente estamos inmersos. Cual niños malcriados, nuestros líderes –tanto del chavismo como de la oposición- se han sentado de espaldas, se han tapado los oídos y comenzado a cantar: lero-lero. Según nuestros líderes, esta es una reunión de diálogo.
Al principio de la Revolución «pacífica» del Comandante Chávez, recuerdo que nos pidió veinte años para convertir a Venezuela en una potencia. El optimismo de los abandonados durante 40 años se sintió representado finalmente, no en balde el hombre era osco, bachaco, ordinario, gritón, y totalmente espontáneo. Pero también era astuto y tenía don de mando. Dieciséis años después ¿qué tenemos? El líder se murió, y con él parece que murieron los grandes proyectos agrícolas, el sueño de la potencia gasífera. La excelente producción de computadoras y automóviles y autobuses, eso también ha quedado en veremos, de hecho, la línea de transporte conocida comúnmente como los rojo-rojitos, está desapareciendo, y es que, cuando no es usada para mítines políticos, para las vacaciones escolares, o para las cumbres, no tienen mantenimiento, por falta de repuestos o personal. La revolución pacífica de hoy día está en manos de la siguiente línea de líderes, en un enroque que los cambia de lugar, más nunca refresca la cúpula. Se entiende que están hartos de ser traicionados, pero tampoco aceptan críticas. Con cuatro o cinco «Misiones Sociales» más o menos certeras: oftalmología, vivienda, pensión para vejez (extremadamente oportuna), atención médica y educación (bastante dudosa, por cierto, demasiados rudimentos básicos y sin verdaderas mejoras de fondo: conozco un abogado que cuenta con un solo libro –que nunca ha leído-; es grosero, ordinario, usurero y alcohólico. Cuando le cancelaba el alquiler mensual, llamaba un taxi para que lo llevara al abasto de la esquina –cosa de trescientos metros a pie- y pasaba todo el día bebiendo licor con su mujercita hasta el atardecer. Cuando volvían, bastante entrada la noche, se peleaban a gritos antes de entrar al cuarto. Nunca vi su diploma, pero sí –supongo porque todo el mundo lo decía- era abogado, de los de Chávez, y tenía licencia para ejercer. A la mañana siguiente me decía con una sonrisa burlona: debo subir el alquiler, ¡no me alcanza para comprar comida!).
Por lo que sé, la mayoría de los que asistían a clases cuando no lo hacían por un diploma (para validar de algún modo su experiencia en el campo), iban por la beca. Oftalmología desapareció. Vivienda a paso de morrocoy. Pensión para vejez, de poco resultado económico (colas interminables, procedimientos engorrosos, y una situación monetaria, que obliga a nuestros adultos mayores a repetir la visita al banco dos o tres veces). Atención médica: emergencia, paramédicos y guardavidas, bastante buenos, y gratis. Pero en muchos otros aspectos ya parecemos un país de cuarto o quinto mundo. Sabemos cuál es la meta en viviendas, cuantas cajas de Clap están entregando, pero no sabemos a cuantos «no» les está llegando, ni sabemos cuáles exactamente son las carencias habitacionales. ¿Merecemos que unos líderes cuya mala gestión ha arruinado al país más rico de la región, continúen al mando?
El chorro de petróleo estaba abierto y la presión era fuerte.  Emborrachados, los herederos del difunto (en paz descanse, si es que no está viendo lo que hicieron con su sueño) se regodearon en la riqueza, como puerquitos bebés la primera vez que los sueltan en el lodo. Pensaron -ignorando las advertencias que se les hizo de buena fe- que la riqueza sería eterna. Algo sí aprendieron, y rápido: los beneficios sociales son un extraordinario activo electoral.
Pero, a rey muerto…
Los líderes sustitutos olvidaron las bases de la Revolución pacífica, olvidaron lo que los convirtió en ícono mundial.
Y, como parece que no saben cómo resolver, utilizan la política del avestruz: «aquí no se habla mal de nadie». Se tapan los oídos y cantan “lero-lero”, ignorando todas las críticas, sin saber que son una extraordinaria fuente de mejora.  Estamos informados de lo mal que lo están haciendo en Argentina, y en Brasil, no se diga los errores en Francia, sabemos cómo los policías blancos agreden a los afroamericanos en los Estados Unidos, y como Puerto Rico compra su alimentación afuera con dinero prestado “de afuera” (el mejor negocio de los países primermundistas: la usura). Pero en Venezuela, de Venezuela, no se habla. Para los chavistas vivimos en un mundo «casi» perfecto. Lo que para los opositores es una fantasía. Para estos, en el país todo está mal, lo que para los chavistas es una imposición de quienes los manipulan cual marionetas, desde afuera. Nuestros líderes han parcelado sus públicos, para ellos hablan, para ellos trabajan, para ellos son sus medios de comunicación y su propaganda. Los otros, los del banco contrario, no existimos. Somos los enemigos creados, y tenemos que ser no solo vencidos electoralmente, sino después, perseguidos y quizás –por una u otra razón- eliminados: eso en esencia, es lo que tiene trancado el juego. Hace tiempo dejamos de ser venezolanos, ahora somos chavistas, ahora somos opositores. Creamos nuestro propio apartheid. Y la guerra consecuente, nos tiene donde estamos.
Ni la Oposición ni el Chavismo han tocado el tema de los «Panamá Papers», tampoco se ha hablado de las acusaciones de drogas.
Insultando:
Luego tenemos esa manía por insultar a los líderes extranjeros. No pueden estornudar porque inmediatamente la Cancillería saca una réplica: Venezuela no está de acuerdo con esto o con aquello. En defender la revolución se ha perdido un dinero y un tiempo precioso. Y como en el cuento para niños: «EL IMPERIO VIENE…, y El Imperio Viene… y el imperio viene…»
Ya llegaron sus medidas económicas. Justo o no, pueden hacer con su dólar lo que les venga en gana, no en balde ellos son los que lo hacen, y son sus políticas las que lo tienen donde está. Desde abajo nunca hemos entendido esa manía por parecerse a Cuba. Bueno. Estamos a punto de que nos impongan un bloqueo en el único rubro que exportamos: petróleo.
Los alimentos están fallos. Las medicinas. Los servicios muy deteriorados. En donde vivo la luz la cortan todos los días. Y ahora no tenemos ni gasolina. ¿A dónde se nos fue el comandante? El hombre del por ahora. El que cabalgaba sobre su caballo pinto –de porte no tan gallardo, pero peligrosamente cotidiano-todos los domingos y hablaba hasta la saciedad en un programa transmitido por televisión y por radio, que no necesitaba propaganda previa. ¿Dónde están sus ingenios azucareros, y su fabulosa producción agrícola? ¿Dónde quedaron sus gritos de emoción porque íbamos a convertirnos en una potencia...
Pero hay Patria. ¿Y quién dijo que antes no la hubo? Por Patria fue que nació la Revolución, y por Patria es que se ha mantenido la Oposición.
¿Quién dijo que los líderes en el poder, en cualquier parte del mundo, solo se debían a sus seguidores? No. Por ignorarlos, por concentrarse en pegar gritos e insultar, olvidando la construcción de una estructura idónea, de unas reglas claras, de una honestidad en el proceder tanto como en el hablar, esa otra mitad que los adversa, está viendo sus argumentos triunfar.
Los que emigran:
Durante los últimos años ha habido una diáspora: primero fueron profesionales y técnicos, los que vivían bien antes de Chávez y se sintieron amenazados por quien les gritaba a la cara, como ellos hacían a sus subalternos: ¡fuera!
Luego fueron estudiantes universitarios que no estaban dispuestos a esperar veinte años por una promesa, la querían ya, y para lograrlo, se metieron en el bolsillo sus títulos y diplomas, y se fueron a vender pizzas, a ser mesoneros, jardineros, a lavar ropa y a planchar. Con esos pequeños trabajos (que por el simple hecho de ser honestos tienen el mismo valor de los grandes trabajos) al poco tiempo tuvieron como alquilar un buen piso, luego comprar, y hasta abrir pequeños negocios. El último lote de venezolanos en emigrar, no cuenta casi con estudios: emigran por hambre, por desesperación, por miedo. Por oportunidad.
Nuestros líderes gubernamentales olvidaron manejar adecuadamente nuestra riqueza, y dieciséis años después de su arranque oficial, el país más rico de esta parte del hemisferio, tiene una pobreza que grita a los cuatro vientos, sus errores financieros y macroeconómicos, pero sobretodo, la dejadez de una estrategia que se nos vendió como la única posible, para otorgarnos la mayor felicidad, cuando que lo único que queríamos, era lo que quieren todos, en todas partes del mundo: mejorar nuestra calidad de vida. Y lo queríamos, sin ofender a nadie, sin pelearnos con nadie, sin agredir ni perseguir a quienes no compartían nuestros ideales. Y teníamos esperanza de que los resultados nos dieran la razón.
Nuestros líderes opositores también se encuentran embarrados. Cuando a todos nos cuesta muchísimo sacar 5.000 bolívares de un cajero, llevan dos millones en la maleta: ¡pa la abuelita!
No es justo que vayan por el mundo, señores y señoras, bien vestidos, bonitos, educadamente, estrechando manos importantes (esas insignes personas van al baño igual que todos, les cuento), pero cuando están acá, gritan a las cámaras, sucios, enardecidos, camisas abiertas: ¡no se puede abandonar la lucha hasta que Maduro caiga! O lo que es lo mismo: nos impondremos a gritos y a puñetazos.
Ambas partes han dado lo suyo, en una guerra que se está haciendo eterna, y que ha mermado peligrosamente nuestras finanzas, y pronto, eliminar totalmente nuestro poder de recuperación.  A unos se les mueren los presos en las cárceles, por mala -pésima- atención; los otros aúpan a nuestros muchachos, atacados por las vicisitudes que a todos nos agobian, desesperados por no tener un trabajo digno, bien remunerado, o porque no encuentran oportunidades, porque no saben cómo salir adelante o porque los veinte años que nos pidieron cada vez se multiplican un poquito más, y arropados en la locura mesiánica, en la droga y el alcohol, en el dinero fácil, colocan guayas, para que los motorizados chavistas (¿cómo los identifican?) cuando «no acaten» sus órdenes, se degüellen al pasar; y matan inocentes a balazos –por la espalda mayormente- , y en el furor de la contienda, atrapen a cualquiera, y lo quemen vivo.
Total, cuando sean encarcelados, se ganarán automáticamente el mote de «presos políticos», y la comunidad internacional –aterrada de no entender cómo hemos llegado a esta situación- intentará protegerlos. ¿Merecemos que unos líderes que nos venden esto como oferta electoral, continúen intentando el mando?
Hoy día, el liderazgo chavista nos ha igualado a Cuba; y el liderazgo opositor, nos ha abandonado para pelear sus batallas electorales fuera, donde están los dólares. Tenemos un líder en el congreso norteamericano, descendiente de cubanos «por quien nunca votamos». Pero vela por nosotros (a sus votantes no les debe faltar nada). En su afán por internacionalizarse, los chavistas se han asociado con China y Rusia (ignorando a nuestros hermanos bolivarianos primero, y a nuestros vecinos americanos segundo). A los Estados Unidos lo han utilizado como argumento desde el principio, todas las semanas, y casi todos los días, insultan sus líderes, les culpan de todos nuestros males, olvidando poco a poco «que así no se trata a un Cliente». Y los opositores, seguros de que su sangre nunca será derramada, se han aliado con el Imperio, probablemente en el supuesto dado de que, de alguna u otra manera, los instalen en el poder.
Ambos pecan de igualdad (chavistas y opositores) ambos desprecian a los venezolanos que estamos al otro lado de su línea ideológica. Ambos buscan apoyo fuera –porque no hay modo ni manera de que nos obliguen a una guerra civil, por ahora.-. Ambos, no ceden.
No creo que los gringos invadan, aunque resulta evidente que se están preparando para cualquier eventualidad (nada que ver con que Rusia o China vengan de tan lejos a pelear una guerra ajena), pero quizás haya algunos fanáticos que quieran –en el fragor de la pasión imaginativa al mejor estilo cinematográfico- ser Rambos o Bin Ladens, peor aún, que a nuestros líderes se les ocurra comprar equipo nuclear o cohetes de largo alcance. Los norteamericanos ya eliminaron el argumento de una Cuba sin bloqueo (al menos como tema de conversación); tienen siete bases en Colombia y pacificaron a uno de los más peligrosos socios locales del chavismo, no en balde le consiguieron el nobel al presidente colombiano. Actualmente hacen prácticas militares con casi todos los países de América, tanto en el Caribe, como en el Sur, pero nuestros líderes oficialistas nunca han leído verdaderamente a Bolívar, de otro modo no se entiende cómo es que no se percatan de la estrategia.
Ahora, si, sin disparar un solo tiro, estamos como estamos, ¿qué sentido tiene arriesgar la vida uno de sus muchachos, y de paso, echarse encima a los países amigos, que ya desecharon la idea de una intervención militar? No, la invasión no tiene ningún sentido estratégico.
Solo tienen que sentarse y esperar. Que el barco está haciendo agua, y si los chavistas logran sacar el país adelante, harán cátedra, porque dada la situación en que, con ayuda de la oposición, nos metieron, parece prácticamente imposible en el corto o mediano plazo.
¿Viene un cambio?
Quizás. De qué tipo es lo que preocupa, porque ninguna de las partes beligerantes parece saber aún, cual es -en esencia- el problema de fondo. Y si no lo saben ¿cómo lo arreglan?
Todos sueñan con la lluvia de dólares. Ambos pareciera que están esperando a que el precio del petróleo suba, unos para arreglar las cosas a punta de billetes, otros –en la eventualidad de que sus socios logren colocarlos en el poder- para arreglar las cosas a punta de billetes. Con lo cual no habría una verdadera recuperación, sino más de lo mismo: una cirugía plástica. Los chavistas se aferran, como segunda opción, al grifo –que ya muestra problemas por falta de mantenimiento, de cuido y de estrategia. Producimos el 35% del consumo interno, por tanto ¿qué exportamos entonces? - Los opositores por su parte, parecen soñar con un Plan Marshall, con ellos a la cabeza supongo, de otra no tiene sentido.
¿Existe algún líder en el horizonte que hable el mismo idioma de las dos Venezuela, sin perder el apego de sus seguidores? ¿Un Ser Humano que nos vea a todos, como Seres Humanos?, y no como sus enemigos acérrimos, a ser quemados vivo, degollados, tiroteados o, en caso contrario, golpeados hasta el cansancio y finalmente arrojados a celdas insalubres, sin atención y sin visitas. ¿Existe alguien en la Oposición que sepa ganarse los laureles, sabiendo que, si finalmente los líderes foráneos logran imponerlos en el poder, por eso mismo, su liderazgo será efímero? ¿Alguien que no quiera borrar la Revolución, con todos sus íconos y sus logros sociales, con su primer decreto? ¿Existe alguien dentro del Oficialismo que entienda que los de la Oposición «también» somos venezolanos, y merecemos el mismo respeto y amor que sus seguidores políticos?
Lo único que todos queríamos, «que queremos», es mejorar nuestra Calidad de Vida. Es lo que quieren todos los Seres Humanos, en todas las partes del mundo.
La revolución pacífica está al filo del abismo. Y créanlo, si finalmente cae va a ser borrada de todos los libros a nivel mundial, y va a ser así, por inepta.
¿Pero quién liderará el futuro? ¿Quién nos devolverá nuestro don de gentes y nuestra facilidad para hacer amigos? ¿Quién nos devolverá la sonrisa? ¿Quién traerá de vuelta algo por lo que éramos famosos: el amor a nuestro prójimo? El compartir. El recibir a cualquiera con una hallaca y un trozo de pan de jamón.

Un sueño a veces me inquieta. Veo la hecatombe del uno contra el otro, al quitar los beneficios sociales, al traer de vuelta al Fondo Monetario Internacional, al vender a los extranjeros nuestros recursos naturales. Al pensar en un Temer o en un Macri al mando de la nación.
Veo la hecatombe del uno contra el otro, al continuar ignorando a ese 50% de la nación, que el Chavismo no se ha podido ganar en buena lid, sin ponerles dólares baratos para que especulen, sin arrinconarlos pensando que comprar fuera costaba menos y era mejor, y permitiendo que sean sometidos por una estructura militar, diseñada para la guerra, y no para el control ciudadano.
Una pesadilla a veces es peor, y despierto en la madrugada, sudando, aunque esté haciendo frío: que la coyuntura y la división lleguen finalmente a los extremos, y luego de comprarles armas a los estadounidenses y a los rusos, nos matemos los unos a los otros, porque se nos olvidó como sentarnos a hablar a la puerta que da al zaguán, y a la ventana de la hermosa vecinita que nos saluda desde adentro. Y luego, de lo poco que quede, se levante muy precariamente una Venezuela del Este, y una Venezuela del Oeste, pagando en el muy, muy largo plazo, las armas que les compramos a los estadounidenses y a los rusos.

«Por todos los caídos al no acatar las órdenes del contrario»